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12 jun 2012
8 jun 2012
ANÁLISIS PRAGMÁTICO DE UN FRAGMENTO DEL LIBRO DESEOS DE MARINA MAYORAL: CONSUELO Y HÉCTOR
Adrià
Torrens Urrutia
07/06/2012
Filología
hispánica
Pragmática
ANÁLISIS PRAGMÁTICO DE UN FRAGMENTO
DEL LIBRO DESEOS DE MARINA MAYORAL:
CONSUELO Y HÉCTOR
El fragmento del
libro de Deseos de Marina Mayoral que
he seleccionado para aplicar un análisis pragmático ha sido “Consuelo y
Héctor”, páginas: 177-187.
Este fragmento
comprende un diálogo desde la primera línea hasta el final. Por tanto, en este
análisis pragmático se van a reproducir todas aquellas teorías que, por
tratarse de un diálogo, están sumamente relacionadas con el análisis de la
conversación
Son varios los
aspectos pragmáticos que se configuran alrededor del uso de la conversación
como:
·
Los elementos que regulan la comunicación:
emisor, receptor, canal…
·
La deixis: son los usos no marcados de las
codificaciones gramaticales de los parámetros temporales, espaciales… Se
organizan alrededor de la asunción de participantes copresentes en una
conversación
·
Las implicaturas: están estrechamente
relacionadas con las máximas de Grice, si se manifiestan cuando se violan las
máximas se produce una asunción contraria a las indicaciones superficiales. Se
asumen asunciones específicas acerca del contexto conversacional.
·
Actos de habla: Se basan en las ideas de Austin
y Searle. Representan los fenómenos centrales en las teorías pragmáticas. Se
construyen muchos tipos de actos de bajo la conversación.
De hecho, casi
todos los conceptos pragmáticos pueden aplicarse en el análisis de la
conversación. Por lo tanto, se comprende la conversación como tipo central o
más básico del uso del lenguaje.
El objetivo
consiste en exponer los procedimientos que utilizan los hablantes durante una
conversación, dar cuenta de cómo se producen y se entienden.
Una conversación
podría resultar un caos, sin embargo resulta un proceso ordenado y coherente. Por ello, en primer lugar se señalará: ¿cómo
se articula la conversación?; ¿quién, cómo, y dónde se construye?
Cómo:
En primer lugar,
el texto comprende un diálogo de principio a fin. Solo un diálogo (canal oral) puede
comprender el análisis conversacional. Diálogo se define como: sucesión de
intervenciones o TURNOS, se contrapone así al discurso, MONOLOGAL. Hay que hacer referencia a otra característica
que contrasta claramente con el discurso, esta es la naturaleza, objetivo y
medios de análisis entre ambos.
El análisis del
discurso emplea una determinada metodología para sacar principios teóricos de la
lingüística. En cambio, el análisis de la conversación mantiene un enfoque
empírico (no teórico) y evita elaborar teorías prematuras. Por lo tanto,
consiste en un consiste en un método empírico-inductivo, es decir, a partir de
buscar las pautas recurrentes presentadas en registros de conversaciones
espontáneas, quiere extraer, a partir de determinadas observaciones, el
principio general que en ellas está implícito. Se puede resumir entonces que:
el análisis del discurso es teórico e intenta llegar a conocer las cosas a
través de consideraciones especulativas; mientras que el análisis de la
conversación, al considerar una base empírica , pretende alcanzar el
conocimiento lingüístico a través de la propia experiencia vivida, real.
A parte del diálogo,
se consideran tres características descriptivas adicionales para que la
conversación pueda realizarse:
·
Inmediato: pues sucede en el presente de los
personajes –del momento, aquí y ahora–.
·
Dinámico: intercambio de papeles entre los
interlocutores. No sucede en una conferencia.
·
Cooperativo: existe una voluntad de intervención
por parte de los actuantes (distinto al monólogo).
Hay que apuntar
a que estas características se dan a causa de la finalidad misma del diálogo,
esta es la INTENCIÓN comunicativa. El diálogo comprende los elementos
presentados, pero el motivo que lo engendra es la intención del hablante. No
siempre tiene porque ser informativa (querer decir algo). Se puede hablar solo
para pasar el tiempo, pero aunque sea así, siempre hay una INTENCIÓN
comunicativa.
Cabe destacar
que se diferencia de la intención del hablante con la intención en pragmática. Esta
se refiere al principio regulador de porque se ha escogido una forma y no otra.
Aun así, ambas encajan con el concepto de finalidad.
Dónde:
Es imprescindible
establecer un lugar espacio-temporal: el Contexto. En este caso, transcurre en
la delantera de un vehículo (ambulancia)[1]
durante un trayecto. La situación física entre los hablantes es muy próxima,
lugar estrecho, crea cercanía física entre los interlocutores. No resultan
incómodos, puesto que son viejos amigos de la infancia. Esta situación ayuda a
revelar parte de la información pragmática, puesto que resulta una situación
propicia para expresar sentimientos y opiniones entre los dos interlocutores.
El texto muestra una conversación íntima y de alto contenido emocional y
confidencial.
El contexto
también revela el tipo de relación social que hay entre los hablantes, y esto
queda plasmado en el texto. Por ejemplo, Héctor apocopa el nombre de la
hablante llamándola Consu[2].
Esto refuerza el alto grado de intimidad y confianza. Su relación social
facilita un diálogo privado con posibilidad de alto tono emocional y respeto.
Como ya se ha mencionado
anteriormente, los dos personajes que llevaran a cabo el rol de emisor y
destinatario serán Consuelo y Héctor. Sea cual sea el mecanismo responsable
durante el habla oral, el sistema de dirección local propuesto por Sacks, Schegloff y Jefferson
(1974, 1978) encaja muy bien con la manera en la cual los personajes gobiernan
su turno y mantienen su diálogo. Estos alternan la función de emisor y
destinatario según el componente estructurador de turnos. Por lo tanto, la conversación
se configura a través del lugar pertinente de transición (punto en el que los
hablantes se intercambian su función, fin del turno de habla).
Los fenómenos
que ayudan a reconocer el lugar adecuado de transición son:
1. Completitud
de construcción gramatical. Cada turno comprende una construcción completa.
Podría parecer discutible dado que en algunos puntos las oraciones parecen ser
incompletas y se terminan mediante el uso de los tres puntos, como por ejemplo
en la página 179: Y en vuestra casa… En
realidad, esta construcción no pretende transmitir una función en sí, sino que
está ofreciendo el turno al otro interlocutor. Por lo tanto, no se queda la
frase a medias porque no pretende ser una construcción gramatical completa, la
intencionalidad de esa construcción es ofrecer el turno.
2. Tonema
descendente. Ejemplo: 177: es posible
que…, finaliza el turno y la autora se sirve de los tres puntos para
indicar la descendencia tonal.
3.
Alargamiento de ciertas sílabas. El
mismo ejemplo de la página 177 que se ha comentado en el punto dos resulta
también revelador para esta característica. Es fácil imaginar cómo se alarga la
“e” de ese es posible que…
4. Finales
redundantes. No se presenta ningún final redundante.
5. Marcadores
de control de contacto. El control de contacto básico sería la mirada. Es
sencillo imaginar como en un coche cuando una persona habla con otra de repente
va girando la cabeza hacia el lado para mantener el contacto visual de la
conversación. Así mismo, aparece un ejemplo en la página 180 (este fenómeno estaría
relacionado con la comunicación ostensiva): Consuelo
sonríe y mira a Héctor, que le devuelve la mirada y sonrisa. También
aparece algún marcador de control de contacto. Sería el caso de la página 178
cuando Héctor empieza a hablar: Supongo
que sigue igual, ¿verdad? Yo por mí iría a verlo […]. Ese verdad usado por Héctor busca el
seguimiento y la implicación de su compañera de conversación, no pretende ser
solo una pregunta retórica.
6. Dirección
de la mirada. En la página 180: primero
no mira y habla, luego se miran. La autora es consciente de la importancia
del significado de las miradas en una conversación. Por eso, cuando se efectúa
un momento en el que se representa una rotura con lo que sucedía hasta el
momento, la autora lo señala.
Anteriormente,
ya se mencionó el turno como unidad fundamental para construir conversación. Se
puede hacer referencia a él como hueco conversacional, unidad no lingüística,
sino constructiva. Todas las reglas que regulan el LPT quedan representadas en el texto de Marina Mayoral.
Regla 1:
1.1. A
escoge a B en su turno para que este hable. A deja de hablar y a continuación
procede B. Por lo tanto, los turnos se intercambian tras el primer final de
turno de habla: LPT, tras la selección. Ej. pág. 177:
−¿Tú has podido desayunar? Puedo acompañarte
está ahí mismo, al volver la esquina.
−No,
gracias. He tomado un vaso de leche de la máquina y una enfermera me ha dado
unas galletas.
1.2. -
A no selecciona a B, entonces uno de los dos se autoselecciona y adquiere el
derecho de asignar el turno siguiente. Ej. pág. 178:
−Hace más de un año Héctor.
-¡Más de un año!
Me parece increíble, el tiempo se pasa sin sentir, no es un tópico.
−Sobre todo cuando se es feliz.
−Me haces sentirme culpable, Consu.
Eres la única que ha estado a la altura de las circunstancias.
1.3. -A
no selecciona a B, tras el LPT, y no se autoseleccionan, es decir: no se
sigue la regla anterior, A puede continuar: por lo tanto A (aunque no es
necesario) puede continuar tal y como sucede en el siguiente ejemplo: pág. 179:
−Odia
a los que estamos sanos, a los que podemos movernos a nuestro antojo.
−¿Odia? Consuelo hace un gesto de
resignación. [No responde nadie y ella se autoselecciona].
−Soy su mujer y su médico. Dos
razones para callarme, pero la verdad es que odia a todos los que se le
acercan. Y ese odio es lo que lo ha enloquecido.
Regla 2:
Esta sucede como
consecuencia de la aplicación de la 1.3. Indica que en el siguiente LPT debe
aplicarse la 1.1.-1.3. y, recursivamente, en el siguiente LPT, hasta que se
efectúa un cambio de hablante. Y así sucede. Ej. 183. Mediante autoselección:
−Ya
deberías estar acostumbrado a oírlas.
−¿Acostumbrado? [Silencio, el
hablante se autoselecciona] Te puedo
enumerar el resto de los adjetivos que me aplicaba mi ex.
Pág. 180.
Mediante 1.1:
−Sí, dicen. A mí también me pasa.
Durante un rato largo se quedan
callados, mirando hacia delante. Es Consuelo la que rompe el silencio.
−¿Ves
mucho a tus hijas?
Con estos
ejemplos, se puede afirmar que el texto contiene los dos componentes de
asignación de turno: aquellas situaciones en que el turno es asignado por el
hablante actual y, por lo tanto, selecciona al siguiente, y aquellas en las que
el siguiente turno será asignado por autoselección.
La autora
también usa los pares de adyacencia en su texto. Estos son enunciados pareados,
fórmulas acción-respuesta, rituales. Son típicos de las conversaciones de dos.
No seleccionan al hablante sino a la acción. Ej. 189.
−Hasta pronto, Consu.
−Hasta
la vista, Héctor.
Las
características que presentan los pares de adyacencia quedan reflejadas en el
ejemplo presentado:
·
Son adyacentes (situados en la inmediación o
proximidad de algo).
·
Son producidos por hablantes diferentes.
·
Organizados en dos partes: la primera parte
determina una segunda.
Aún así, la adyacencia
fue cuestionada por Levinson. Precisó que, a veces, entre pregunta-respuesta puede haber varios
anunciados. SECUENCIAS DE INSERCIÓN. Por ello, matizó que era mejor hablar de pertinencia
condicional, puesto que es esperable tras una primera parte una segunda. También
mencionó otro problema que surge a partir del concepto de par de adyacencia, y
es que se refiere a que la segunda parte es potencial de la primera, y, a veces
no se corresponden de este modo, la respuesta puede resultar una palabra de
otra categoría, incluso una estructura gramatical entera podría sustituir un
par de adyacencia. Por eso, añadió el concepto de organización de preferencia.
El texto delata los matices que Levinson añadió a los pares de adyacencia, pág.
177:
−¿Quieres que pasemos por la
cafetería? [A lo que se esperaría un simple sí o no el interlocutor
responde].
−He tenido tiempo para intimar con otros conductores de ambulancias, me
han ayudado a aparcar y me han recomendado un bar para tomar café y bollos. No
sé si sería el hambre, pero los he encontrado riquísimos, dicen que los traen
de un horno cercano. [La respuesta llega al final, después de la inserción,
de modo implícito].
Para finalizar,
se reseñan algunos elementos ya expuestos y otros nuevos también tiñen al pasaje de características que la pragmática
atribuye a una conversación:
1.
Cambio de hablante
2.
Una parte habla en cada momento
3.
Transiciones sin lapsos ni solapamientos
4.
Orden de turnos variado
5.
Tamaño de turnos: Ni fijado ni regular. Depende
de factores psicológicos e intención de los interlocutores.
6.
Duración: espontánea: termina cuando uno de los
dos decide abandonar la conversación según el impulso de este o su voluntad.
7.
Técnicas de asignación de turno: Sistema de
dirección local: Sacks, Schegloff, Jefferson.
8.
Variedades estructuradoras: pares de adyacencia.
Este compendio
textual fue el que se usó para la exposición y dio una conclusión en concreto:
el texto está organizado mediante una voluntad de ordenación y bajo la
literaturización. Por lo tanto, no es
una fuente empírica y por ello no es lo suficientemente válida para realizar un
análisis de la conversación. Sin embargo, la literatura puede servirse de las
teorías pragmáticas y del análisis de la conversación para poder reproducir
diálogos más cercanos a la realidad y ofrecer más juego que un simple diálogo
alternado.
Tras esta parte,
el trabajo continúa y, al haber tratado el análisis de la conversación, se
centrará en el estudio de los elementos más directamente relacionados con este:
deixis, implicaturas, y actos de habla.
La deixis
resulta la prueba más obvia de la relación entre el lenguaje y el contexto,
puesto que los elementos deícticos resultarían incomprensibles sin su
referente. Por tanto, se asume desde un principio que para comprender un
deíctico es necesario hallar su centro deíctico, sino solo se entenderá el
enunciado de un modo parcial.
El texto de
Marina Mayoral presenta deixis de persona, lugar, tiempo, y discurso, solo se
excluye la deixis social.
Las deixis de
persona de más presencia en el texto son las de tercera persona. Los dos
interlocutores hacen experiencias a situaciones vividas, tanto presentes, como
pasadas e hipotéticas. En estas situaciones, se hacen referencia a terceras
personas. Por eso, usan deícticos como en la página 177: − (Ella) Está ya en el quirófano y casi seguro que se
salvará. Este caso en particular no presenta ningún centro deíctico, no hay
ninguna referencia sobre quién se está hablando, aunque los dos hablantes
comprenden perfectamente de quién se trata. Se refieren a una chica que ha sido
agredida violentamente y tras la intervención de ambos interlocutores han
conseguido salvar su vida. Este referente se comprende si se ha leído el
capítulo que precede a la conversación.
Otro ejemplo de
deixis en tercera persona, sería el ejemplo de la página 178: tuve la impresión de que aquí lo molestaba.
El pronombre lo, por concordancia del
predicado con el sujeto elidido yo (deixis de primera persona, hace referencia
al hablante mismo), revela de inmediato
una relación del hablante, en este caso Héctor, y se refiere a una tercera
persona en concreto que por el contexto no será deducible hasta que la
conversación avanza y se revela. Una vez más, para ambos interlocutores no es
problema resolver a quién se refieren estos deícticos, será por la implicación
previa a la pregunta: (pág. 178) Supongo
que sigue igual, ¿verdad? Yo por mí iría a verlo, como en los primeros tiempos
en el hospital. El hablante da los suficientes datos referenciales para que
el receptor comprenda de quien se trata. Si no lo supiera el receptor asaltaría
tal vez con la siguiente pregunta: ¿De quién me estás hablando? Queda claro que
el pronombre en tercera persona excluye al hablante y al destinatario del
centro deíctico, pero debería considerarse que
la exclusión no es radical, puesto que en el último ejemplo sí que se
mantiene una relación entre el deíctico y el sujeto. El deíctico necesita al
sujeto para tener sentido, ambos quedan relacionados, y, por lo tanto, la
exclusión no es total.
Aparecen
deícticos de segunda persona, como es el caso de (pág. 179) También lo hacía cuando tú ibas a verlo.
El tú marca la inclusión del
destinatario, señala así el centro deíctico hacia él.
Algunas deixis
de lugar quedan representadas en el texto, en concreto las descriptivas, no
aparece ninguna de situacional. Como ejemplo, en la página 177: está ahí mismo. El hablante toma como
centro deíctico su posición y desde su punto marca la proximidad hasta el
establecimiento en concreto, un bar.
También nos
encontramos con algunas deixis de tiempo adverbiales. Ej. Pág. 179: Ahora está mejor porque tiene un tratamiento
psiquiátrico, pág. 183: Después me
casé y cuando las cosas empezaron a ir mal tuve alguna aventura. La primera
es perfectamente entendible, ya que se trata de un presente general, no hace
referencia en el momento exacto de habla, sino a una generalidad habitual en
relación con el tiempo de recepción. Es decir, puede ser que en ese momento de la persona que
estén hablando no esté bien, pero el interlocutor, al no tener constancia de
eso, sentencia una regularidad presente a través de su conocimiento. En cuanto
a la segunda deixis, el contexto mismo pone en situación al después. Con anterioridad, se señala En la época de estudiante estaba siempre
deprimido, lleno de dudas religiosas y problemas existenciales. No me comía una
rosca. Es decir, el después marca
posterioridad al momento temporal presentado.
No se presentan
deixis de discurso, pero sí anáforas. Como ejemplo pág. 178: Tenía la impresión de que se enfurecía al
verme. Quizá era su estado natural, pero mi impresión era otra, por eso dejé de
ir. El eso va directamente
relacionado con el enunciado producido con anterioridad: tenía la impresión de que se enfurecía al verme. Se considera anáfora porque recupera el
significado, se refiere a la expresión lingüística anterior.
Como conclusión
sobre los deícticos, cabe señalar que no presentan confusiones puesto que en la
conversación solo participan dos personas. Sería en un diálogo en el que los
interlocutores fuesen tres o más cuando
empezaríamos a tener más problemas. La mayoría de centros deícticos presentados
giran en torno a los dos interlocutores: Consuelo y Héctor. Cuando hablan de
terceras personas estas quedan sin centro deíctico. Tal vez, el contexto
presentado (estar hablando en un vehículo mientras una de las dos personas
conduce) impide que haya un uso gestual. Así mismo, la conversación deriva
mucho en recuerdos y situaciones hipotéticas, mientras que los deícticos cobran
su protagonismo en situaciones propiamente físicas, en las que participan las
coordenadas contextuales.
Para hablar sobre
las implicaturas, en primer lugar, es necesario poner de relieve las máximas de
Grice las cuales regulan el principio cooperativo de la conversación. Se
distinguen: cantidad, calidad, pertinencia y manera. Las máximas no deben
considerarse normas estrictas, sino más bien como principios descriptivos. Los
hablantes no están todo el rato pendiente de mantener las máximas. Por ello, a
veces se dejan de cumplir, algunos motivos pueden ser: la violación encubierta
(engaño), supresión abierta (hay una negación clara hacia la colaboración
conversacional), conflicto o colisión, e incumplimiento o violación abierta
(burla). A veces, cuando se violan las máximas, las inferencias surgen para
preservan la asunción de cooperación, es entonces cuando se habla de implicatura
conversacional. En estas implicaturas conversacionales,
se distinguen tres clases: las estándar, las que evitan de conflicto o
colisión, y las de burla. En el texto de Marina Mayorial solo aparecen algunas
de estas implicaturas conversacionales. Asimismo hay que señalar que se
subdividen en dos grupos: generalizadas (no dependen del contexto de emisión) y
particularizadas (dependen del contexto de emisión).
Implicaturas
estándar:
Calidad: pág. 185:
−Viene por aquí
en verano, ¿no? Yo no la he visto nunca.
−No venía, hasta que me planté.
Ahora vienen quince días en agosto y una semana en Navidad, desde hace dos
años.
Se implica el
interlocutor cree que vienen quince días
en agosto y una semana en Navidad puesto que tiene la suficiente evidencia
de ello, pero podría ser mentira, entonces entraríamos en la paradoja de Moore.
Entonces, hay implicatura pero aparentemente no hay violación. La implicatura
sería particularizada. Depende del contexto formulado.
Pertinencia: pág. 186:
−¿No te enteraste del follón que organicé?
−Yo
me entero de pocas cosas, ya me conoces.
Se asume que el
segundo enunciado es pertinente. Aunque no de una respuesta clara, el hecho de
que B de esa información a A le facilita la asunción de que si dice que se entera de pocas cosas será porque no se enteró del follón que organizó, de
lo contrario hubiese respondido afirmativamente a la pregunta. El pocas implica
menor cantidad, por lo tanto menos posibilidad, es el elemento que da a
entender la negación. No se considera implicatura burla de pertinencia puesto
que guarda relación con el enunciado de A. Aunque parezca completamente
distinto no es así. Conserva el verbo de relación enterar, por lo tanto es
pertinente y ello muestra colaboración. La implicatura es generalizada,
independientemente del contexto, la implicación siempre será la misma cuando se
reproduzca ese enunciado.
No aparece
ninguna implicatura que deba inferirse que se viola una máxima para evitar
conflicto con otra, y de burla de máximas solo se ha hallado una de calidad:
pág. 183:
−¿Sabes lo que Arancha me decía
cuando yo andaba llorando por los rincones porque Juanma no me hacía maldito
caso? «Puesta a enamorarte de un guaperas, podías haberte enamorado de Héctor
Monterroso»[…].
−No me digas esas cosas, que me
pongo nervioso y nos salimos de la carretera.
−Ya deberías estar acostumbrado a
oírlas.
−¿Acostumbrado? […] En la época de
estudiante estaba siempre deprimido, lleno de dudas religiosas y problemas existenciales.
No me comía una rosca.
Por el contexto,
no me comía una rosca expresa una
falsedad, no se refiere a que no comiera roscas de repostería o de pan, se
refiere a la metáfora que se asume como que no ligaba. Burla la máxima de pertinencia porque el
enunciado no tiene nada que ver con lo que implica, sin embargo, mantiene la
cooperación. La implicatura es generalizada, independientemente del contexto,
la implicación siempre será la misma cuando se reproduzca ese enunciado.
Por otro lado,
la falta significativa de violación de máximas tal vez sea el resultado de la
voluntad de la autora de crear un diálogo correcto. Ambos interlocutores
pertenecen trabajos de prestigio social y que requieren una buena educación:
médico (Consuelo) y arquitecto (Héctor). Tal vez, la autora considere que su
educación y su confianza y respeto, puesto la relación social que ambos
comparten, les hace mantener un diálogo respetuoso y pertinente. Por lo tanto,
en este caso, la ausencia representativa de la no violación de máximas nos
indicaría que ambos tienen el deseo y/o la necesidad de establecer una
conversación pertinente y cordial, puesto que la ruptura de las máximas puede
producir el enfado o la discordia entre los interlocutores, o, manifestar un
carácter no carismático por parte de alguno de los hablantes.
La teoría de los
actos de habla de Searle será la última que se aplicará a este análisis pragmático
del fragmento de Marina Mayoral. Esta teoría se basa en el hecho de que se
asumen tres tipos de niveles básicos al realizar un enunciado: el acto locutivo
(atañe a lo que se dice), el acto ilocutivo (atañe a la intención de lo que se
quiere conseguir mediante el enunciado), y el acto perlocutivo (hace referencia
a los efectos que produce el enunciado en el receptor). Se diferencia también el acto directo
(coinciden el locutivo y el ilocutivo, se expresa directamente la intención) y
el acto indirecto (locutivo e ilocutivo no coinciden, por lo tanto, la
finalidad es distinta al enunciado expresado). La teoría de los actos de habla
se correspondería a la idea filosófica de Cómo
hacer cosas con palabras (John L. Austin 1962).
A continuación, se muestran ejemplos extraídos
del texto de Deseos que
ejemplificarán cada uno de los actos de habla propuestos por Searle.
Actos de habla
representativos o asertivos. Estos son uno de los 2 que más aparecen durante
todo el capítulo. Seguramente, por el hecho de que son dos amigos que como hace
mucho que no se ven continuamente se están preguntando cosas sobre su vida
personal, y la vida de sus amigos de juventud, están “poniendo al día su
amistad”. Por ello, ambos se hacen preguntas y deben responder con una voluntad
sincera. Ej. Pág. 180:
−¡Sí!
¿Qué es de su vida?
−Se
ha casado, tiene dos niños, le va bien el trabajo. Le va bien la vida.
Actos de habla
expresivos. Estos conformarían el segundo acto de habla que más se reproduce
durante todo el capítulo. Como bien ya se comentó desde el principio, el
contexto más la relación social de ambos, favorece una conversación íntima con
posibilidad a confesiones y expresiones íntimas, y emocionales. También se
preocupan por mostrar agradecimiento. El interlocutor más expresivo de ambos es
Héctor. Por tanto, delata una necesidad expresiva, de confesión.
−Estas cosas me hacen sentirme avergonzado
de ser hombre. Y me alegra haber podido ayudar en algo. (Héctor).
-Me haces sentirme culpable, Consu.
Eres la única que ha estado a la altura de las circunstancias. (Héctor).
−No, gracias. He tomado un vaso de
leche de la máquina y una enfermera me
ha dado galletas. (Consuelo).
Actos de habla
directivos. El acto que intenta ilocutivamente que el hablante actúe de manera
que su conducta concuerde con el contenido proposicional del acto de habla solo
aparece tres veces, concretamente, hacia al final del capítulo. Resulta
completamente minoritario en el texto. Ej. Pág. 178:
−Deja aquí la ambulancia. Miguel o el chófer
se encargarán de llevarla al garaje.
−Voy a llamarte yo, pero si no lo hago,
llámame tú. […]
−[…]Procura
llamarme tú, al menos la primera vez.
Los actos de
habla compromisivos y declarativos no aparecen en todo el fragmento. El acto
declarativo es muy específico y por lo tanto no es extraño. Sin embargo, el
compromisivo, al ser amigos podría pensarse que se hacen alguna promesa, pero
no sucede así.
Searle
establece, a parte de los actos de habla, un conjunto de condiciones necesarias
para que se realicen. Distingue cuatro tipos de condiciones que gobiernan la
adecuación de los enunciados:
Las condiciones
de contenido proposicional: se referiría a las características mismas de la
proposición para poder realizar el acto de habla. En los actos directivos, se
considera el elemento de la proposición que hace posible el acto verbos de
dirección (el imperativo): deja, llámame. En los actos expresivos, el uso
del verbo sentir es el que los marca
en este caso: me haces sentirme, así
como el uso de gracias para expresar
gratitud. En cuanto a las proposiciones que hacen posible el acto asertivo,
serían aquellas que expresan afirmación. En el ejemplo presentado, el acto
viene condicionado por una pregunta directa, la cual expresa que el hablante
desea obtener una respuesta concreta.
Las condiciones
preparatorias: son aquellas que deben darse para que tenga sentido realizar el
acto ilocutivo. Tales condiciones también se cumplen en todos los casos. En los
asertivos puesto que los dos interlocutores creen siempre responder con la verdad, y en los directivos porque las órdenes que se
dan se brindan con el conocimiento de que la otra persona las puede realizar y
con la justa autoridad que a cada uno de los interlocutores le corresponde
sobre el otro.
Las condiciones
de sinceridad: se centra en el estado psicológico del hablante. Es condición
necesaria para que el hablante exprese lo que siente al realizar el acto
ilocutivo. Está ligado con el acto
expresivo, y así se da. Ambos interlocutores se muestran sinceros al expresar
sus emociones, su estado psicológico coincide con lo que sus actos expresivos
enuncian.
Las condiciones
esenciales: son las que caracterizan tipológicamente el acto realizado, es
decir, la emisión de cierto contenido proposicional en las condiciones
adecuadas cuenta como la realización del acto que se ha pretendido llevar a
cabo. Parece ser que todos los actos de habla consiguen su fin en este
fragmento de Deseos.
Para finalizar
el análisis del texto en relación con los actos de habla, cabe decir que no se
ha detectado ningún acto de habla indirecto.
Como conclusión,
los actos de habla nos muestran varias características que nos ayudan a
comprender una nueva dimensión de la conversación. En primer lugar, que el
personaje que más necesita expresar sus emociones, y, por lo tanto, es con
seguridad, el más emocional, es Héctor. Aunque Consuelo también realiza
confesiones pero en menor grado. La abundancia de actos de habla asertivos nos
revela también que el otro punto de peso es el traspaso de información, la
conversación gira alrededor de explicarse sucesos de sus vidas, e información
sobre el conocimiento de cómo viven sus antiguos amigos actualmente. Por lo
tanto, se confirman las sospechas que la conversación fue inducida a través del
contexto y la relación social, resulta una conversación privada, íntima y con
alto nivel de confidencia y probabilidad para la confesión y apertura
emocional. El hecho de que aparezca el acto directivo al final, además haciendo
hincapié a que se llamen, refuerza la visión de una conversación que ha
resultado agradable, incluso necesaria para ambos. También hay que considerar
que si se han dado todas las condiciones que Searle propone para que se
realicen los actos de habla se traduce a una sensación de satisfacción por
parte de los interlocutores, pues ambos consiguen lo que quieren del otro.
7 jun 2012
24 may 2012
8 may 2012
3 may 2012
28 abr 2012
25 abr 2012
Análisis Pragmático de los capítulos dedicados a Blanquita de la novela “Deseos” de Marina Mayoral
“Pragmática”
es un término introducido para la primera vez por Charles Morris,
que la describía como el conjunto de relaciones de signos e
intérpretes y la incluía en su teoría de semiótica. Después
Carnap ofreció una definición que restringía su ámbito,
explicando que se habla de pragmática cuando se hace referencia al
hablante. Estas definiciones se analizaron además después por otros
lingüistas como Montague y Levinson.
Las
definiciones de pragmática hoy en día son muchas, y ninguna de
ellas es plenamente satisfactoria; sin embargo se puede intentar dar
una definición de pragmática más o menos exacta, describiéndola
como: “el estudio de los principios que regulan el uso del lenguaje
en la comunicación, de las condiciones que determinan el empleo de
enunciados concretos emitidos por hablantes concretos en situaciones
comunicativas concretas, y su interpretación por parte de los
destinatarios”. En pragmática se consideran los factores
extralingüísticos ligados al uso del lenguaje.
Los
conceptos básicos que se analizan en pragmática son:
Naturaleza
Material
- Emisor: hablante que produce intencionalmente una expresión lingüística en un momento dado;
- Destinatario: persona(s) a la(s) que el emisor dirige el enunciado;
- Enunciado: expresión lingüística producida por el emisor, construida según un código lingüístico;
- Entorno: soporte físico en que se realiza el acto de enunciación, lugar y tiempo, también llamado Contexto Extra verbal por Caseriu, que lo divide en:
- Contexto Físico: cosas que están a la vista
- Contexto Empírico: cosas que se conocen aun no estén a la vista
- Contexto Natural: todos contextos empíricos posibles
- Contexto Practico u Ocasional:
- Contexto Histórico: historia conocida por los hablantes
- Contexto Cultural: tradición cultural de la comunidad
Naturaleza
Inmaterial
- Información Pragmática: conjunto de conocimientos, creencias, etc. de un individuo en cualquier momento de la interacción verbal. Dik la divide en los siguientes rasgos:
- General: conocimiento del mundo
- Situacional: conocimiento derivado de la percepción durante la interacción
- Contextual: lo que se deriva de las expresiones lingüísticas intercambiadas en el discurso inmediatamente precedente
- Intención: relación entre el emisor y la información pragmática por un lado, y el destinatario y el entorno por otro lado. Siempre hay una intención ligada a un acto comunicativo; el emisor quiere actuar sobre el estado de las cosas para modificarlo o para impedir que se modifique. Esto estado de las cosa incluye la propia posición, la del interlocutor y el entorno.
- Relación Social: existe per el mero hecho de pertenecer a una sociedad. Es vinculada al grado de relación social entre emisor y destinatario e impone una serie de selecciones que determinan la forma del enunciado.
Miramos
algunos ejemplos de estos elementos que se pueden encontrar en la
porción de la novela que estamos analizando:
En
la p. 300 se encuentra una larga parte de dialogo, tomemos en
análisis un fragmento:
Inés
aparece en la puerta de la farmacia:
-¿Estas
de guardia?
-¡No!
Ya cierro, Inés, espérame.
Aquí
hay dos enunciados construidos según el sistema lingüístico
castellano. El primer emisor es Inés y el destinatario es Blanca, y
en el segundo enunciado sus condiciones se revierten. El entorno es
la farmacia a las 20.00h del día en que se desarrolla la novela.
Este entorno puede ser analizado según los rasgos propuestos por
Caseriu:
- Contexto Físico: las dos saben que están dentro de una farmacia y que están hablando con su amiga.
- Contexto Empírico: que a una cierta hora la farmacia cierra, que puede ser que blanca esté de guardia esta noche, que en las farmacias hay los turnos de guardia, etc.
- Contexto Natural: que las farmacias son botigas donde se venden medicamentos que la gente tiene che tomas cuando está enferma, que hay enfermedades, etc.
Para
analizar de manera más importante los otros rasgos, tomemos un otro
fragmento del texto:
p.
302
-[…]
y lo que es mejor, parece una película, Blanca, encontraron un pin
con una cruz gamada.
-¡Joder!
Entonces es cierto que fueron los del Club de Machos.
- Contexto Histórico: las dos chicas saben que existió el Nazismo, que se ocurrió la Segunda Guerra Mundial, etc.
- Contexto Cultural: ellas saben también que generalmente la gente no muestra símbolos relacionados con el nazismo, pero hay algunos que intentan reproducir el estilo de vida de los nazis e que generalmente estas personas son racistas, xenófobas, violentas, agresivas, etc.
Ajora
vemos algunos ejemplos en el texto de elementos inmateriales:
p.
307
Blanquita
la interrumpe con brusquedad.
-Me
voy al Pasteur, Inés.
Inés
se para y la mira desconcertada.
-¿Como
que te vas? ¿Qué quieres decir? Blanqui, por dios, ¿Qué estás
diciendo?
-Me
han ofrecido un trabajo. No sé aun por cuanto tiempo, pero es un
trabajo fijo y empiezo enseguida.
Información
Pragmática:
- General: Inés sabe que hay un instituto en Paris que se llama Pasteur donde Blanquita ya trabajo como becaria.
- Situacional: por la brusquedad con la que Blanquita se lo dice, Inés comprende que se trata de algo inminente e irrevocable.
- Contextual: Inés comprende que a Blanquita le han ofrecido un trabajo en este instituido y que ella ha tomado la decisión de aceptarlo sin decirle nada y ahora esta confesándoselo.
Intención:
La
intención de Blanquita en este caso es de confesar su salida y de
haberlo decidido sin comentarlo con su amiga.
Relación
Social:
La
relación entre Blanquita y Inés es muy estrecha y familiar, por
esta razón ellas hablan de forma muy directa sin considerar
demasiado las máximas de la cortesía que veremos más abajo.
Antes
de pasar al próximo argumento de análisis, vale la pena abrir un
pequeño paréntesis sobre el silencio. De hecho también el silencio
puede ser considerado una intención y tiene valor comunicativo
cuando se presenta como alternativa al uso de la palabra:
p.
303
- A Miro le va a tocar testificar sobre eso, porque lo que se dice es que de un modo u otro las guardias provocaron el accidente.
- Sobre eso y sobre la violación, porque Adolfo, antes de morir, hablo con el...
Inés
se calla y Blanquita la mira, esperando. Inés sigue callada.
- Si te quedas más tranquila no me lo cuentes, pero sabes que yo no comento nada con nadie.
Se
ve como en este caso el silencio de Inés no es simplemente una falta
de voluntad comunicativa, sino un silencio querido para comunicar a
Blanquita que lo que está a punto de decirle es muy serio e
importante.
Deixis
La
deixis se ocupa de como las lenguas gramaticalizan o codifican
algunos rasgos del contexto de enunciación o del evento de habla y
ciertas expresiones del lenguaje natural. De hecho, se tiene que
conocer el contexto para comprender los elementos deícticos. El
primero che hablo de ellos fue Pierce.
La
deixis se categoriza en:
- Persona
- Lugar
- Tiempo
- Discurso
- Social
Deixis
de Persona: se divide en primera persona, segunda persona, tercera
persona; donde la tercera persona no corresponde a ningún papel de
participante específico en el evento de habla.
La
deixis de persona se codifica a través de pronombres o con la
concordancia del predicado.
Deixis
de Lugar: se refiere a la situación espacial en que se encuentran
los participantes en el evento de habla. Se puede hacer referencia
describiéndolo o situándolo (en relación a otros objetos o
deícticamente). Las lenguas gramaticalizan el lugar distinguiendo
entre próximo y distante; además hay palabras que son puramente
deícticas de lugar:
-adverbios:
aquí, ahí, allí
-pronombres
demostrativos: este, ese, aquel
-algunos
verbos de movimiento tienen elementos deícticos incorporados
Deixis
de Tiempo: trata los periodos temporales relativos al tiempo en que
se pronuncia el enunciado. Se gramaticaliza con adverbios deícticos
de tiempo y con el tiempo gramatical. Es importante distinguir entre
tiempo e codificación (TC) y tiempo de recepción (TR). Cuando estos
dos no corresponden, se tiene que comprender donde está el centro
deíctico y normalmente se considera que pertenezca al (TC).
Deixis
del Discurso: hace referencia a porciones del discurso en desarrollo
en que se sitúa el enunciado.
Deixis
Social: es ligada a distinciones sociales relativas a los papeles de
los participantes, como pronombres corteses, formulas de tratamiento,
de apelación, etc.
Según
la teoría de la Marcación de Jakobson y Trubetzkoy, donde el
miembro más usual, más normal, menos especifico es el no marcado, y
viceversa; el centro deíctico siempre se encuentra en los miembros
no marcados.
Los
usos de la deixis son diferentes: se puede tener una expresión
deíctica sin uso deíctico, se puede tener un uso gestual por el
cual hace falta un control físico del evento de habla, o un uso
simbólico donde solo es suficiente el conocimiento de los parámetros
espacio-temporales básicos.
Vemos
algunos ejemplos tomados del texto:
p.
57
[...]
estas dispuesta a condicionarlo todo de un tipo a quien tu le
importas un bledo... […] estas convencida de que solo eres una
aventura para él...
En
este caso “un tipo” y “el” hacen referencia a alguien que
todavía no se sabe quién es, entonces sin conocer el contexto
nosotros no podemos saber que se trata de Héctor.
p.
310
Vuelven
a la zona iluminada e Inés le señala un banco.
-Siéntate
ahí. Dame la zapatilla.
p.
299
Blanquita
deja sobre el mostrador de la farmacia un frasco y señala hacia la
rebotica.
-Disculpe
un momento. Voy a coger el teléfono.
La
señal gestual y “ahí” no tendrían sentido extraído del
contexto. Igual que la señal hasta la rebotica que tiene que ser
acompañado por una explicación verbal.
p.
304
[…]
Adolfo volvió a decirle: “A esa puta... yo solo la pise”
-¡Dios
santo! Eso es una confesión.
p.
314
[…]
Y no dio explicaciones: “No puedo”, eso quiere decir que no puede
ni el sábado ni nunca.
p.
315
[…]
tú eres una buena hija, eso es lo que pienso de ti.
En
los tres ejemplos “eso” se refiere a una parte del discurso en
desarrollo.
p.
43
-Mejor
siete Dictino... Que tengas un buen día...
-Usted
también, don Héctor.
Aquí
el uso del “tu” por un lado y del “usted” por el otro, y el
hecho che Dictino llame “don” a Héctor muestran un desequilibro
entre las condiciones sociales de las dos partes.
Presuposición
La
presuposición es un tipo de inferencia pragmática ligada a la
estructura lingüística real. El primero que hablo de presuposición
fue Strawson, distinguiéndola del concepto de entrañamiento. De
hecho:
Entrañamiento
Semántico: A entraña semánticamente B si y solo si en cada
situación donde A es verdadera, B es verdadera. A→B
Presuposicion
Semántica: A presupone semánticamente B si y solo si en todas
situaciones donde A es falsa B es verdadera. ¬A→B
Entonces
la presuposición se mantiene en las oraciones negativas.
Las
presuposiciones se dividen en:
Existenciales:
ligadas a expresiones referenciales
- sintagmas determinantes
- términos deícticos
- nombres propios
Lexicales:
se producen por el significado de algunos tipos de verbos
- factivos
- de juicio
- de cambio de estado
- implicativos
Focales:
dependen de ciertas formulaciones prosódicas o sintácticas
- mayor intensidad prosódica
- oraciones escindidas
- adverbios focalizadores
Las
presuposiciones tienen algunas propiedades:
- Constancia bajo la negación
- Defectibilidad
- Proyección
Defectibilidad:
las presuposiciones son defectibles en algunos contextos del discurso
e intraoracional. Esto puede ocurrirse en:
- Presuposiciones expresadas por cláusulas con las palabras “antes de”
- Conocimiento mutuo que la presuposición es falsa
- Lo que se dice junto a algunas asunciones de fundo es inconsistente con lo que se presupone
- Argumentos por reducción o presentación de pruebas en contra de alguna posibilidad o asunción
Proyección:
las presuposiciones se comportan de manera diferente en oraciones
complejas. Según Frege el significado de las oraciones es
composicional y el significado de una expresión es la suma de los
significados de sus partes. Langendoen y Savin aplican esta teoría
también a las presuposiciones, pero aun no se ha logrado formular
una teoría satisfactoria sobre el problema de la proyección.
Vemos
algunos ejemplos de presuposición en el texto:
p.
300
-Nada,
nada, no tomes más potingues, Encarnación.
Sea
la frase afirmativa, sea negativa, presupone que ye Encarnación haya
tomado potingues.
p.
304
-“A
esa puta... yo solo la pisé”
Presupone
que la chica ha sido golpeada. También si Adolfo dijo “yo no solo
la pise” la frase seguiría presuponiendo que la chica fue
golpeada. Esta presuposición se basa sobre la presencia de la
palabra “solo”.
p.
303
[…]
Adolfo, antes de morir, hablo con él...
Presupone
que Adolfo se ha muerto.
p.
308
-Y
tan mal: Héctor Monterroso acaba de darme plantón por teléfono...
en realidad sería más exacto decir que acaba de romper conmigo.
El
uso del verbo romper presupone que los dos fueron juntos, sea que
Héctor acaba de romper con Blanquita, sea que no.
p.
44
[…]
tío German tenía razones para negarlo, si es que hubo algo.
En
este caso la presuposición seria que teniendo o no razones para
negar, hay algo que negar, pero si consideramos la oración en su
totalidad, se ve como a causa de la proyección la presuposición
desaparece, porque se pone en duda el hecho que hubo algo.
Implicatura
La
implicatura es una clase de inferencia pragmática teorizada por
Grice que esta fuera de la organización del lenguaje, es uno de los
principio generales de la interacción cooperativa y proporciona una
explicación explicita de cómo es posible significar más de lo que
efectivamente se dice.
Grice
propone un principio de máximas no normativas, sino descriptivas que
constituyen una condición preparatoria al concepto de implicatura
Principio
de Cooperación:
- Cantidad
- Calidad
- Pertenencia
- Manera
Cantidad:
Máximas
- Haga su contribución tan informativa como exigen los propósitos actuales del dialogo
- No hagas su contribución más informativa de lo requerido
Calidad:
Supermaxima
- Trate de que su contribución sea verdadera
Máximas
- No diga lo que crea que es falso
- No diga algo de lo que no tenga pruebas suficiente
Pertenencia:
Máxima
- Diga cosas relevantes / Haga contribuciones pertinentes
Manera:
Supermaxima
- Sea claro
Máximas
- Evite la oscuridad en la expresión
- Evite la ambigüedad
- Sea Breve
- Sea metódico / ordenado
Grice
defiende que las máximas son dispuestas de modo que cuando la
conversación no es conforme a ellas, los oyentes asumen que los
principios están incorporados a un nivel más profundo.
Se
puede dejar de cumplir las máximas en los siguientes casos:
- Enunciado irónico o metáfora
- Mintiendo
- No dando toda la información
- Hablando mal una lengua
- Cuenteando un chiste
También
hay varias maneras de violar las máximas:
- Violación encubierta de una máxima
- Suspensión abierta de máximas o principios
- Conflicto o colisión en que se tiene que elegir una máxima contra la otra
- Violación abierta o burla de una de las máximas
Cuando
se violan las máximas surgen inferencias para preservar la asunción
de una colaboración, y aquí se pone el estudio de las implicaturas
conversacionales por las inferencias que van más allá del contenido
semántico. Generalmente hay algunas condiciones por que las
implicaturas conversacionales se produzcan:
- el emisor está observando las máximas o el principio de cooperación
- se supone que el emisor piensa lo que quiere realmente decir
- el emisor piensa que él y el destinatario saben que este ultimo puede figurarse que la suposición arriba es necesaria
Hay
diferentes clases de implicatura:
-Convencionales:
el significado de lo dicho no se deriva de principios pragmáticos de
rasgo superior como las máximas, sino está vinculado a elementos
léxicos o expresiones concretas, igual que la presuposición.
-No
convencionales: se generan de otros principios como las máximas de
Grice. Ellas se dividen en:
- No conversacionales: cuando los principios que la regulan son de naturaleza diferente
- Conversacionales: reguladas por los principios de la conversación. Entre ellas a su vez hay:
- Generalizadas: no dependen directamente del contexto de emisión
- Particularizadas dependen decisivamente del contexto de emisión
Según
la definición elaborada por Levinson:
Implicatura
Particularizada: Implicatura I de enunciado E es particularizada si E
implícita I solo en virtud de unas suposiciones contextuales que no
se obtendrían invariablemente o normalmente.
Implicatura
Generalizada: Implicatura I de enunciado E es generalizada si y solo
si E implícita I a menos que hayan suposiciones contextuales
especificas inusuales que la eliminen.
Levinson
también ofrece 3 principios en que se producen implicaturas
conversacionales generalizadas:
Principio
C (Cantidad):
Máxima
del Hablante: seleccione la alternativa paradigmática mas fuerte
informativamente que sea consistente con los hechos
Corolario
del Receptor: lo que el hablante dice es la afirmación más fuerte
con lo que sabe
Principio
I (Información):
Máxima
del Hablante: produzca la información mínima lingüística
suficiente para alcanzar sus fines comunicativos
Corolario
del Receptor: desarrolle el contenido informativo del enunciado del
hablante, con interpretación más específica, a menos que el
hablante utilice una expresión marcada
Principio
M (Manera):
Máxima
del Hablante: indicar una situación anormal, no estereotípica, por
medio de expresiones marcadas que se distingan de aquellas que se
usarían para describir una situación normal.
Corolario
del Receptor: lo dicho de una manera anormal indica una situación
anormal o, dicho de otro modo, los mensajes marcados indican
situaciones marcadas específicamente.
Las
implicaturas conversacionales son reconocibles por determinadas
características:
- Cancelabilidad: las implicaturas son cancelables añadiendo cláusulas que la invaliden explícitamente o emitiendo dicho enunciado en un contexto que indique que se está violando el principio de cooperación.
Las
inferencias deductivas o lógicas no son defectibles.
- No Separabilidad: las implicaturas que no se derivan de la máxima de manera no son separables porque están ligadas al contenido semántico de lo que se dice y no a la forma lingüística, y por lo tanto no se pueden separar de un enunciado sustituyendo las palabras por sinónimos.
- No Convencionalidad: no son parte del significado convencional de las expresiones lingüísticas ligadas, de hecho son propiedades de los enunciados y no de las oraciones; una misma oración puede dar lugar a un número no predeterminado de implicaturas.
- Calculabilidad y no Deducibilidad Lógica: para cualquier implicatura debe ser posible que a partir del significado literal y del principio de cooperación de las máximas, un destinatario podría efectuar la inferencia en cuestión para preservar la asunción de coperatividad.
Las
implicaturas conversacionales no son propiedades lógicamente
deducibles, no dependen de lo que se dice sino del hecho de decir lo
que se dice.
- Indeterminación: las implicaturas conversacionales tienen un cierto grado de indeterminación, un único significado puede dar origen a implicaturas distintas en circunstancias distintas y un conjunto de implicaturas puede no ser determinable de modo exacto.
Vamos
a ver algunos ejemplos de implicatura que se pueden encontrar en el
texto:
p.
45
[…]
“Has dejado bien alto el pabellón español”. Y tu madre, con
guasa: “Igual que Federico Bahamontes y Manolo Santana”.
En
este caso, el enunciado irónico ignora la máxima de pertenencia
para demonstrar su desacuerdo.
p.
45
-Esta
bien dejar puertas abiertas por donde uno pasa. Nunca se sabe las
vueltas que da la vida.
Lo
que, dicho por tu madre, significa que, por si volviese a ocurrir una
catástrofe como la de la Guerra Civil, es muy conveniente la
oportunidad de un puesto de trabajo digno en Francia..., pero
también quiere decir que solo un cataclismo justificaría tu marcha
de Bretema.
En
este caso se trata de una implicatura estándar, porque hay
implicatura sin violación de las máximas. Sin embargo, dado el
contexto y la conciencia que Blanquita tiene del hecho que su madre
no quiere que ella se vaya, puede figurarse lo que la madre piensa
realmente, y Amalia también sabe que blanquita puede figurárselo.
p.
49
-Disfruta,
Blanquita, compra lo que necesites, ve a ver todo lo que te
guste: teatro, conciertos, opera, ballet, todo lo que aquí no
tenemos. Aprovecha bien el viaje.
Aprovecha
bien porque después te vendrás a Brétema a vender jarabes y a ser
toda la vida Blanquita la de doña Amalia, eso iba implícito.
Esta
situación es la misma del ejemplo de arriba.
p.
300
-Te
la he quitado de encima. Que pesada y que cotilla es la pobre. ¿Vas
a cerrar de verdad o lo decías para librarte de ella?
-Cierro,
es ya la hora.
En
este caso Blanquita ha sido fiel a las Máximas de Grice no
infringiéndolas, pero Inés por un momento duda de eso, porque el
contexto le hace pensar que haya infringido la máxima de calidad
mintiendo y produciendo una implicatura conversacional
particularizada.
pp.
304-305-306
[…]
Adolfo volvió a decirle: “A esta puta... yo solo la pisé”.
[…]
-La jueza podría entender que se trata de una confesión antes de
morir: él se acusa de haberla pisado... y los otros quedan líberos
de esa culpa.
[…]
Ya dudaba de si había dicho “la pisé yo solo” o “yo solo la
pisé”, que es diferente.
Aquí
se ve como entre en juego la característica de no convencionalidad.
De hecho, el significado de esas palabras no es claro y la misma
oración puede dar lugar a diferentes interpretaciones. También
modificando el orden de las palabras, las implicaturas que surgen son
diferentes.
p.
310
-¿Estas
pasándolo mal? ¿Por Héctor Monterroso?
-¡Sí!
¡Y además he pisado una mierda de vaca!
Inés
ríe a carcajadas y Blanca se echa a reír también.
Aquí
Blanca esta explícitamente infringiendo la máxima de pertenencia
para producir una oración irónica.
p.
314
-Me
dijo: “Blanca no puedo ir”. Y yo le dije: “Gracias por
avisarme”. Y entonces el dijo: “Lo siento, lo siento. Adiós,
Blanca”.
-¿Eso
fue todo?
-¿Que
mas querías que dijese? ¿Gracias por los servicios prestados?
-Blanqui,
eso no se puede considerar una ruptura.
-¿Ah,
no? Tenias que haberlo oído.
-Solo
te dijo que no podía ir y que lo sentía, Blanqui. Si fue así, no
puedes decir que ha roto contigo.
Siendo
esta una implicatura derivada de la máxima de manera, es una
excepción a la propiedad de no separabilidad. De hecho, está ligada
a la manera de expresar el contenido semántico, y no al contenido
mismo. Entonces, substituyendo las palabras por sinónimos, o
analizándolas como hace Inés, la implicatura desaparece.
Cortesía
Siendo
el lenguaje un medio de relación interpersonal, es utilizado cuando
se pretende llegar a determinados objetivos y conseguir la
colaboración del destinatario. Se intenta entonces actuar de alguna
forma sobre el destinatario.
La
naturaleza de la relación entre interlocutores depende de factores
sociales como el grado de distancia entre ellos, la edad, el sexo, el
grado de conocimiento previo, la posición social, la autoridad, la
jerarquía, etc.
El
uso del lenguaje es entonces regulado por un conjunto de normas
sociales establecidas por cada sociedad que regulan el comportamiento
adecuado de sus miembros, prohibiendo algunas formas de conducta y
favoreciendo otras; y por otro lado por una actuación individual
según la cual cada uno debe tratar al otro de acuerdo con las
posiciones sociales que ambos ocupen.
La
cortesía constituye entonces un conjunto de estrategias
conversacionales para reducir el conflicto entre sus objetivos y los
del destinatario. Por ende, hay una fuerte tensión entre el
principio de cooperación de Grice, que da prioridad a una
transmisión de la información eficaz, y la cortesía, al servicio
de las relaciones sociales. De hecho, cuando lo importante es
transmitir ericáceamente una información no se utiliza la cortesía
sino las máximas de Grice. Lakoff divide el lenguaje en las dos
categorías siguientes, proporcionando algunas reglas de la cortesía:
Intercambio
Transaccional: Sigue los principios conversacionales, su regla
principal es: “sea claro”, por una transmisión eficaz de la
información.
Intercambio
Internacional: Se funda sobra la cortesía, al fin de reducir
posibles tensiones creadas. Las reglas de la cortesía son:
- No se imponga
- Ofrezca opciones
- Refuerce los lazos de Camaradería
También
Leech formula una teoría de la cortesía, sin establecer reglas. El
divide la cortesía entre absoluta, característica de algunos
enunciados; y relativa, en la cual se adecuan los enunciados al grado
de distancia social. Este última se evalúa en una escala de coste o
beneficio para el destinatario y el emisor:
Descortés:
Mas coste y menos beneficio por el destinatario
Cortes:
Mas coste por el emisor, mas beneficio por el destinatario
En
general, en el continuum de acciones desde cortes hasta descortés,
se pueden identificar cuatro categorías:
- Acciones que apoyan cortesía: agradecer, felicitar....
- Acciones prácticamente indiferentes a la cortesía: afirmar, informar...
- Acciones que entran en conflicto con la cortesía: pedir, ordenar, preguntar...
- Acciones dirigidas frontalmente contra la cortesía: amenazar, acusar, maldecir...
Leech
propone algunas máximas que regulen el uso de la cortesía:
- Máxima de Tacto: suponga que el interlocutor deba autorizar.
- Máxima de Generalidad: minimice su beneficio, maximice el beneficio del interlocutor.
- Máxima de Aprobación: minimice el desprecio hacia el otro, maximice el aprecio.
- Máxima de Modestia: minimice el aprecio hacia sí mismo, maximice hacia el otro.
- Máxima de Acuerdo: minimice desacuerdo hacia el otro, maximice el acuerdo.
- Máxima de Simpatía: minimice antipatía, maximice simpatía.
También
Brown y Levinson formulan una teoría de la cortesía, basada sobre
dos propiedades explicativas del comportamiento comunicativo:
-La
racionalidad, ligada al principio de cooperación
-La
imagen pública, ligada a la cortesía
La
imagen pública es el concepto fundamental de esta teoría: de la
necesidad de mantenerla se derivan todas las estrategias de la
cortesía. Como es vulnerable, hay que ponerla en salvo y para
hacerlo no se debe dañar ni amenazar la de los demás.
La
imagen pública se regula según dos vertientes: la positiva,
dirigida a ser apreciado por los demás; y la negativa, ligada al
deseo de tener libertad de acción y no sufrir imposiciones por parte
de los demás.
La
cortesía se usa cuando se cumple una acción que amenaza la imagen
pública. Se puede actuar de varias maneras:
- Encubiertamente: emmascarando o disimulando su verdadera intencion
- Abiertamente y Directamente: expresándose literalmente sin intento de contrastar el daño
- Abiertamente y Indirectamente, con Cortesía Positiva: se trata de repara al daño con aprecio hacia el otro, muestreando intimidad
- Abiertamente y Indirectamente, con Cortesía Negativa: se trata de reparar al daño sin limitar la libertad del destinatario
Vemos
algunos ejemplos de cómo se aplican las teorías de la cortesía en
el texto:
p.
43
-¿Cuando
vas a llevarme las tablas? En un mes inauguramos, no se puede
retrasar.
[…]
-Ya, ya, pero las necesito la semana que viene, Dictino. Hay que
desmontar los andamios.
Aquí
Héctor está cumpliendo una acción que amenaza su imagen pública,
de forma abierta y indirecta, con cortesía positiva. En el segundo
enunciado esta llega a ser abierta y directa, sin intento de de
contrarrestar su sentido muy descortés. De hecho, Héctor se puede
permitir de hablar a Dictino de manera tan directa porque está en
una posición social más alta que la de Dictino.
p.
54
-Piénsalo
un poco más; una cosa es echar unos polvos y otra compartir el día
a día.
En
este caso, Blanquita está cumpliendo hacia Inés una acción que
entra en conflicto con la cortesía, de hecho le está diciendo
directamente de hacer algo, implicando que no está de acuerdo con su
decisión. Esto se pasa porque las dos tienen una relación muy
estrecha y Blanquita se implica en las cuestiones de su amiga para
reforzar la camaradería.
p.
55
[…]
¡Hola!: Voy a ir el sábado próximo a La Coruña. Me gustaría
verte. Llámame para decirme si puedes y confirmar hora. Junior.
En
este caso el utilizo del condicional es una forma más indirecta
dirigida a disminuir el impacto de su solicitud a verse, dejando
abierta a Héctor la posibilidad de realizar el acto o no. Sin
embargo, siendo la frase siguiente muy directa, se intuye que la
relación entre los dos es muy estrecha.
p.
56
[…]
¿Y si dices sin más que tienes una propuesta del Pasteur y que te
piden una respuesta rápida porque hay otro candidato? En parte es
cierto... pero lo importante es decir que estas decidida, que
quieres irte. Lo importante y lo difícil. Puedes decir que es una
nueva beca, un año, y más adelante contar el resto... Una mentira
sobre otra, pero será mas fácil que tu madre lo acepte. Sobre todo
no plantearlo como una posibilidad, no dar opciones.
En
este caso Blanquita planea explícitamente desobedecer a la máxima
de calidad, por no dejar opciones a sus padres. Es un acto
explicitamente contra la cortesía para conseguir lo que ella quiere.
p.
299
-Disculpe
un momento. Voy a coger el teléfono.
[…]-Ve,
ve, que no tengo prisa.
Esto
es un claro ejemplo de la máxima de tacto de Leech. Blanquita pide
por la autorización de su interlocutor.
p.
300
-[…]
¿Damos un paseo o tomamos algo? ¿Estás bien? Te noto rara.
En
este caso Inés se está implicando en las cuestiones de Blanquita
con el intento de reforzar los lazos de camaradería, como tienen una
relación muy estrecha.
p.
303
-Si
te quedas más tranquila no me lo cuentes, pero sabes que yo no
comento nada con nadie.
También
si la relación entre Blanquita y Inés es muy familiar, como la
situación es muy grave, Blanquita intenta ser cortes hacia su amiga
evitándole imposiciones, y dejándole abierta la posibilidad de
decírselo o no.
p.
309
-¿Puedes
pararte un momento para hablar con tranquilidad?
Como
están en el medio de una discusión, Blanquita pide a Inés de
pararse de forma indirecta, utilizando la cortesía negativa, para
disminuir el impacto de su solicitación.
p.
310
-Siéntate
ahí. Dame la zapatilla.
Este
lenguaje tan directo es un signo de la relación estrecha que une las
dos amigas. De hecho, Inés está intentando ayudar Blanquita a
limpiarse su zapatilla y como son amigas puede dar su orden de forma
abierta y directa.
p.
311
-¡No,
Blanqui! Yo no soy la jueza y esto no es un delito. Soy tu amiga y me
lo puedes contar como quieras, bien o mal, no importa.
Esta
frase es un ejemplo de la máxima de modestia de Leech.
p.
315
-[…]
Tu eres una buena hija, eso es lo que pienso de ti, y yo no lo soy,
pero agradecería que no me lo echases en cara.
Aquí,
primero Blanquita nos proporciona un ejemplo de la máxima de
aprobación de Leech y después solicita Inés de forma indirecta
con cortesía negativa.
Relevancia
La
teoría de la relevancia de Sperber y Wilson es uno de los modelos
más influyentes en pragmática y se basa sobre el hecho que no hay
una correspondencia biunivoca constante entre las representaciones
semánticas abstractas y las interpretaciones concretas. Dos son las
ideas básicas en las cuales se funda esta teoría:
- Comunicarse no consiste en empaquetar los pensamientos en forma de palabras:
- Contexto: aporta elementos necesarios para enriquecer las representaciones abstractas
- Representación semántica de la oración: es la invariante del sentido que subyace a todos los enunciados concretos
- Interpretación del enunciado: puede llevar implícitos otros contenidos
- La comunicación humana no es simplemente una cuestión de codificar y descodificar:
- Muchas veces la distancia entre lo que se dice y lo que se quiere decir es grande
- Hay contenidos implícitos en contra de la idea que comunicarse consiste solo en codificar y descodificar información
Al
lado de la codificación y descodificación hay entonces un otro
mecanismo no convencional: la ostensión e inferencia, que consiste
en la producción y interpretación de evidencias y pruebas. Según
la teoría de la relevancia:
- un hecho es manifiesto solo si cada individuo es capaz de representárselo mentalmente
- se llama ostensivo cualquier comportamiento que hace manifiesta la intención de hacer manifiesto algo
- la inferencia es un proceso por el cual se da validez a un supuesto sobre la validez de otro supuesto
En
la comunicación ostensivo-inferencial se produce un estimulo
ostensivo por medio del cual se está tratando de hacer manifiesto o
mas manifiesto un conjunto de hechos. El atrae la atención del
destinatario, tratando de revelar cuál es la intención del emisor.
Nunca hay ostensión sin intención y ningún estimulo ostensivo esta
convencionalmente ligado a una cierta información.
Vemos
algunos ejemplos de la teoría de la relevancia en el texto:
p.
299
-[…]
¿Buenas noticias?
-Blanquita
la mira con extrañeza y contesta con una sonrisa forzada.
-Nada
importante. Son ochenta y cinco pesetas.
En
este caso la sonrisa de Blanquita es dirigida a comunicare que todo
se pasa bien y no hay ningún problema, o mejor dicho, a ocultar que
hay un problema.
p.
300
Inés
la coge del brazo y la va llevando hacia la puerta.
Inés
está comunicando a Encarnacion que tiene que irse.
p.
303
Blanca
no dice nada, apoya su brazo en el hombro de Inés y caminan un rato
en silencio.
En
este momento Blanca quiere comunicar a su amiga que puede tener
confianza en ella y que está dispuesta a escucharla.
p.
309
Inés
niega con la cabeza. Coge a Blanquita del brazo y la obliga a pararse
y a mirarla.
p.
310
Blanquita
la coge del brazo e Inés se desease con brusquedad.
Inés
quiere comunicar que es muy seria y enfadada hacia Blanquita.
p.
310
Inés
se inclina para ver los pies de Blanca y se incorpora apretándose la
nariz.
Aquí
Inés quiere comunicar que percibe un olor malo de las zapatillas de
Blanca.
p.
317
Inés
se aparta y la mira con los brazos en jarras.
-¿No
puedes decir simplemente “eres una amiga excelente”?
Blanquita
se pone también con los brazos en jarras.
-¡Eres
una amiga excelente!
Esta
ostensión quiere comunicar en forma de broma a Blanquita que deje de
hacer sus comentarios y diga a Inés simplemente que es una buena
amiga.
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