3 may 2012
2 may 2012
Brétema: un lugar imaginario
Brétema
Un lugar imaginario
Introducción
Marina Mayoral
utiliza un lugar llamado Brétema para situar a sus personajes. Una pequeña
ciudad de Galicia. El lector, al comenzar a leer la novela de Mayoral, se puede
preguntar si tal vez Brétema es un lugar ficticio o si de verdad existe, porqué
motivo sitúa a sus personajes en Brétema, si tiene algún significado especial o
simplemente es una casualidad. Tenemos a otro escritor que también utilizó este
nombre para su novela, ¿coincidencia o no?
Los principales
espacios de la novela, como es la catedral o el cementerio, tienen un
significado en esta obra. Todo está relacionado, los personajes, los lugares,
el ambiente, los sentimientos… ¿tiene alguna relación con la escritora todos
estos espacios? La imagen de la portada ya nos da una pequeña pista del
cementerio de Brétema y de la protagonista Constanza.
En este trabajo
definiremos Brétema, sus lugares y sus habitantes, de forma que el lector tenga
una mejor perspectiva de lo que Marina Mayoral desea expresarnos y que
significa Brétema para la autora. También veremos que Mayoral utiliza este
sitio en alguna de sus otras obras.
Brétema se creó
en 1980 en La única libertad. Antes
de inventar Brétema las ciudades que utiliza la escritora eran Santiago de
Compostela, donde empezó a estudiar su carrera, Lugo la ciudad amurallada,
donde paso algunos años de su infancia, Mondoñedo, su ciudad natal, con el
sonido de las campanas que se oyen durante todo el día (la catedral de
Brétema), la costa norte (el mar de Foz), un mar muy duro, el mar violento,
donde de pequeña veraneaba hasta su adolescencia y Vigo. No había una ciudad que pudiera recoger todos estos
lugares y así surgió Brétema. Brétema es un lugar imaginario, pero está hecho
de lugares reales.
A Marina Mayoral
le llega un momento en el que necesita situar a sus personajes en un lugar
único, una ciudad que recogiese todo lo que ella deseaba, de ese modo se creó
Brétema. En gallego Brétema significa niebla. Responde bien al paisaje natal de
Marina Mayoral, la luz no hiere, es una luz difuminada, los contornos
difuminados. También corresponde al carácter gallego porque no se muestran
ostentosamente.
Es una ciudad de
la Galicia interior. Marina despierta la magia de Galicia con esta ciudad, la
lluvia siempre presente, sino es la lluvia es la niebla y cuando esa niebla se
levanta se puede observar la belleza de ese lugar. Todo es verde, es hermoso.
Brétema tiene,
naturalmente, rasgos gallegos: la luz tamizada siempre por una leve neblina,
cuando se convierte en niebla difumina los montes… Pero Brétema también influye
en el carácter de los personajes.
Es una pequeña
ciudad. Lo que sucede en esta ciudad es universal: la murmuración, el mirar a
través de los visillos…, situaciones que suceden en cualquier lugar del mundo,
aunque los rasgos físicos sean gallegos. Lo que sucede allí, el odio, el amor,
los deseos, la venganza son universales. Estas situaciones hacen a Brétema
universal. Es un espacio único pero que podemos situar en cualquier lugar.
Según Marina
Mayoral, nos dice que situar sus personajes en Brétema es muy cómodo, porque la
gente que vive en las grandes ciudades busca la libertad pero por otro lado
anhela el sentirse parte de algo. Asegura que todavía en pequeñas localidades
de Galicia todavía se corren los visillos para ocultar su intimidad como ocurre
en la novela. Marina nos dice: “En Galicia hay esa cosa de esconderse siempre,
también es la niebla, no ir de frente” y recuerda a su padre, castellano de
nacimiento, que nunca comprendió el carácter de los gallegos que tendían a no
decir las cosas claras.
Manuel Rivas,
escritor gallego, utiliza Brétema en su última novela Todo es silencio (2010). No
es una usurpación, lo hizo sin mala intención. Brétema es un nombre muy sonoro,
muy gallego, la niebla es muy característica de Galicia, defiende la escritora.
Marina Mayoral le dijo “espero que sea una excursión y no una invasión”. Manuel
Rivas se disculpó y prometió que cambiaría el nombre del lugar en la segunda
edición de su libro (promesa que ha cumplido, puesto que en la segunda edición
de Todo es silencio, no aparece
Brétema). Esto produjo a los lectores de Marina Mayoral una reacción negativa,
que se puede leer en los comentarios de la página web de la editorial Alfaguara[2],
donde defienden que Brétema es el espacio de Mayoral.
A todos los
personajes les une el espacio, que es Brétema. Es una manera de unir a los
personajes. Todos esos personajes viven en Brétema y eso les da unidad. En la
obra narrativa de Mayoral, sus personajes proceden de pueblos o pequeñas
ciudades, que en este caso es Brétema. Muchos de ellos se van por un período de
tiempo, a Madrid (Helena y Blanca), a Paris (Blanquita) o a Nueva York
(Etelvina), pero regresan a Brétema en algún momento de sus vidas.
Ángel Basante, que
desde 1999 se ocupa de la crítica semanal de narrativa en el Cultural de El
Mundo, nos hace una pequeña síntesis, en el Cultural de su opinión sobre
Brétema:
“Su territorio
literario es la ciudad imaginaria de Brétema, creado a partir de su Mondoñedo
natal, bien reconocible por su clima de niebla (significado de “brétema” en
gallego) y lluvia persistentes, la omnipresencia de la catedral, cuyas campañas
marcan el paso de las horas, y la asfixia vital y moral que se apodera de unas
gentes condenadas a empujar la vida en un mundo cerrado en el que todos saben
de todos y del que solo algunos logran escapar, sin que ello sea garantía de
mayor felicidad con respecto a los que allí se quedan.”[3]
Brétema nos da
la sensación de ser una pequeña ciudad, silenciosa, tranquila, donde todas las
personas se conocen, pero entre ellos se esconden muchos secretos
inconfesables, pero que de alguna manera todos los conocen, por las miradas,
por cómo actúan. Pero está claro, que ese día que empieza tan tranquilo en
Brétema, para nada va a ser así, y es que una violación, una muerte inesperada
y un accidente, hace que toda la ciudad este intranquila por lo sucedido.
Lugares
imprescindibles de Brétema
Marina Mayoral
nació en Mondoñedo, un lugar que se refleja claramente en Brétema, ese lugar es
la catedral. La plaza de la catedral, el reloj de la torre con las campanas,
siempre presentes en la vida de Brétema, que suenan durante todo el día y que
van marcando los capítulos divididos en las horas del día. De noche, en
Mondoñedo, también suenan las campanas. Suenan las horas, los cuartos y las
medias, este sonido de las campanas marca un día excepcional. Todos los
personajes oyen las campanas al inicio de la mañana, ya sea a las seis y media
o a las nueve. Aunque cuando Georgina, Ana Luz y Benilde bajan a las nueve a
almorzar argumentan las tres que a las seis y media ya se habían despertado, a
lo mejor a causa del ruido de las campanas[4].
El reloj de la
catedral también toca a muertos. En este caso suenan dos veces que significa que ha muerto un hombre que es Juanma el marido
de Consuelo, la doctora. La madre de Miguel, el enfermero, nos explica como
suenan las campanas “Normalmente, primero hay un toque de agonía y después el
de muerte, cuando sólo tocan a muerto es
que ha habido una muerte repentina, o un accidente…”[5]
La farmacia.
Primero de Blanca, donde trabajo con Amalia, y después donde Blanquita tiene un
futuro que ella no desea, que es quedarse en Brétema y ser la farmacéutica doña
Blanquita. En este lugar se esconde un secreto del cual nadie quiere hablar,
pero que todo el mundo conoce y tiene su opinión, que es la supuesta violación
de Dictino a Amalia. Esto no sucede de esta manera, pero solo esta pareja sabe
realmente lo que ocurrió en la farmacia.
El cementerio de
Brétema es uno de los lugares más importantes de la novela. La imagen de la
portada ya nos indica que el cementerio va a ser imprescindible para la persona
que aparece en la fotografía que es Constanza. Allí es donde ella tiene largas
conversaciones con su gran amor y su marido. Es un sitio especial para doña
Constanza, es un lugar íntimo donde puede expresar todos sus sentimientos sin
que nadie la moleste, y se muestra como es ella en realidad y donde se ve
reflejado el amor que siente por Hermes Monterroso y el cariño hacia su marido Pedro,
padre de Hermes. Benilde también suele ir al cementerio y mantener
conversaciones con sus familiares.
A las 12.00h
Constanza llega al cementerio y va directa al panteón de los Monterroso. Llega
con un ramo de flores naturales, limpia las tumbas, y pone en una argolla,
debajo del retrato de Hermes, una rosa que quita del ramo de flores, el ramo lo
coloca en la de Pedro. El cementerio es un lugar silencioso y tranquilo. Poca
gente va, y menos cuando hace mal tiempo, como es en este caso que parece que
vaya a llover. Puede parecer un sitio solitario de Brétema, por la escasa gente
que lo visita. Constanza tiene unas conversaciones donde las personas con las
que habla parece que le respondan.
La casa de
Constanza está situada de forma que nadie puede ver quien entra ni quien sale
de la casa. Si no fuera importante este hecho no se comentaría, pero aquí se ve
perfectamente la importancia de la privacidad en algunos personajes, que no se
sepa lo que hacen durante su vida privada y que nadie pueda comentarlo. Héctor
Monterroso baja la calle, algunos piensan que es posible que venga de casa de
Constanza, pero que nadie puede saberlo seguro porque está bien situada la casa
y tiene privacidad.
En el
ambulatorio, donde se encuentra Miguel, que recuerda su pasado, está ocultando
a Beloso, el médico de guardia que se ha ido. Tenemos a la niña Paloma y a su
hermana Concha. No es uno de los lugares más importantes de Brétema pero es
allí donde Héctor Monterroso y Consuelo vuelven a retomar la amistad. Héctor se
ofrece para llevar la ambulancia y por ese motivo recuerdan los viejos tiempos
.
Brétema
y sus habitantes
Ocurre una
violación a una adolescente, la noche en la que Miguel Ángel tiene guardia. Les
sorprende a los habitantes de Brétema que se produzca este acto cruel, en una
ciudad tranquila y silenciosa como lo es Brétema. Héctor al saber lo que ha
ocurrido al llegar al ambulatorio también se queda atónito y piensa: “¡Una
violación y una paliza! ¡En Brétema![6]”,
como si fuera algo inimaginable que pudiera ocurrir en esta ciudad.
Todos los protagonistas
acaban sabiendo los accidentes que ocurren durante ese día. No solamente la
violación, también la muerte de Juanma y el accidente de coche.
Amalia no
comprende que su hija Blanquita desee marcharse de Brétema. Blanquita se siente
cercana a Helena, aunque su madrina fuera Blanca, tiene la misma sensación que
ella. Helena no le gustaba vivir en Brétema, no resistía la niebla, las
campanas, la lluvia ni el mirar a través de los visillos. A Blanquita Brétema
le ahoga, aunque el tiempo que hace no le desagrada, todo lo contrario, la
lluvia y el cielo gris le gusta.
Dictino, al
contrario que su mujer Amalia, comprende que Blanquita no desee quedarse en
Brétema y quiera marcharse a París. Piensa que tiene que dejarle vivir su vida
como ella lo desee. Dictino tiene su vida en Brétema junto a su mujer.
A Inés, amiga de
Blanquita, al contrario que ella, le encanta vivir en Brétema, aquí tiene todo
lo que ella ama. Aunque quiera irse a vivir con Edelmiro también quiere a su
madre, cree que tiene todo lo que necesita en Brétema Inés se escandaliza al conocer la noticia de
la violación que ocurre a las afueras de Brétema. Edelmiro, su novio, se lo
cuenta, al ser él quien la encuentra.
Blanquita a las
seis mira a través de los visillos a Héctor.[7] No
obstante no es la única que hace este gesto, más protagonistas miran también
como Héctor baja por la calle. Como dice Marina Mayoral, son actos que podemos
situar en cualquier ciudad.
Consuelo, según
una afirmación de Amalia no soporta la lluvia y se pregunta por qué motivo
sique viviendo en Brétema. Consuelo cuida a su marido Juanma, quien padece un
accidente y tiene que usar silla de ruedas. Su vida cuidando de él no es como
esperaba ella. Le amaba con todo su ser, pero Juanma a causa de su accidente
empezó a odiar a todas las personas que le rodeaban. Antes de llegar a su casa nos
describe la lluvia de Brétema:
“Consuelo levanta
la cara hacia el cielo y estira una mano con la palma hacia arriba.
No llueve, más bien
parece niebla, las nubes van bajando montaña abajo como gasas desprendidas del
cielo, gasas húmedas que cubren los campos, los árboles, las paredes de las
casas, los cuerpos…”[8]
En esta
descripción que nos hace de la lluvia de Brétema, podemos ver la influencia que
tiene en ella su trabajo como médico porque para definir la niebla nos habla de
las gasas como si fuera la niebla que cae.
La primera
aparición de Constanza, quien se podría decir que es una de las protagonistas
principales de Deseos, es en el
cementerio. Aunque se habla de ella en numerosas ocasiones antes de las 12.00.
Tiene una gran relación con el cementerio porque allí descansan dos personas
muy importantes de su vida.
Constanza
regresa a Brétema cuando su marido Pedro Monterroso es ya muy mayor (la
diferencia de edad entre ellos es muy grande). Nos cuenta que ella se siente
más segura aquí porque no tiene que esconderse de nadie y sabe que la respetan.
La familia de su marido siempre la ha atacado. Su marido siempre la defendió,
pero cuando ella notó que Pedro ya era mayor para defenderla pensó que lo mejor
era volver a Brétema donde estaría más segura y tranquila.
Miguel sigue en
Brétema junto a su madre. Él sabe que su madre estuvo a punto de morir por salvarle
de su padre. Sigue en la ciudad con ella.
Libros
donde aparece Brétema
Marina Mayoral
utiliza Brétema en algunas de sus obras, la primera de ella fue La única libertad (1980), donde apareció
por primera vez esta ciudad. Pero aquí no acababa la historia de Brétema y de
sus habitantes. La siguiente novela donde aparece esta ciudad es en Recóndita armonía (2000) y la siguiente,
antes de Deseos, es ¿Quién mato a Inmaculada de Silva?
(2009).
En Recóndita
armonía, en cuanto al espacio narrativo, los personajes se encuentran en
Brétema y en Madrid, a donde irán a estudiar sus protagonistas. En este libro
se cuenta la historia de Blanca y Helena. Es en Brétema donde más se destacan
las diferencias de las dos protagonistas. Blanca adora estar allí y Helena se
ahoga. En cambio en Madrid esta diferencia se disuelve.
En esta novela Marina Mayoral ofrece al
lector más información de Brétema.
Blanca nos cuenta cómo era su vida en la pequeña ciudad, sus costumbres
y su rutina. Blanca describe Brétema, en el último capítulo de Recóndita armonía.
“En Brétema, casi todos los días al atardecer
cae la niebla; baja despacio desde los montes y se desliza hasta rozar los
tejados. Pocas veces llega hasta las calles y, si lo hace, es en forma de velo
muy tenue, casi imperceptible, que sólo se nota porque deja una pátina de
humedad sobre las piedras. Si se viene en coche por la carretera hay un momento
en que se ve todo el valle sumergido bajo una masa algodonosa que lo oculta por
completo. Arriba en la montaña brilla el sol y abajo en el valle hay una luz
difusa que no hace sombras. A mí me gusta y para la piel es muy buena. La gente
de Brétema se arruga menos que la de otros sitios. Porque además es muy húmedo;
cuando no hay niebla, llueve.
Brétema es también
un lugar solitario. No quiero decir que no haya gente sino que se ve poca gente
por la calle; puedes asomarte a la ventana y no ver a nadie durante largo rato.
De vez en cuando pasa una niña corriendo, o un cura con sotana andando
despaciosamente. A veces las campanas suenan a muerto durante todo el día. Por
la noche en toda la ciudad se oyen los cuartos y las horas del reloj de la
Catedral, y el toque de las clarisas a la una de la madrugada, y el de los
frailes de la Merced a las seis y media.” [9]
En
¿Quién mato a Inmaculada de Silva? el
espacio narrativo también es Brétema donde predomina lo rural. Corresponde a La
Braña, la casa solariega de los Silva, donde sucedieron los hechos de la muerte
de Inmaculada de Silva, y Brétema que es donde pasa el verano la protagonista
que es Etelvina.
Conclusión
Marina Mayoral
ha situado esta novela en un lugar que nos hace pensar en Galicia. La niebla y
la lluvia siempre constantes, las diferentes ciudades de Galicia, que ella
utilizaba en sus novelas, las ha reunido en una sola. El reloj de la catedral
marcando siempre las horas. Ha conseguido encontrar un sitio esencial en esta
novela para que vivan todas las emociones y las sensaciones que tenemos en esta
ciudad.
También ha
logrado captar el carácter de los gallegos en su novela. No se exhiben, son muy
reservados. Ella misma reconoce que a veces al preguntar ellos te contestan con
otra pregunta, pero que es su forma de ser. Como ella reconoce entre gallegos
se entienden. Esto podemos verlo muy bien en la novela, algunos protagonistas
ocultan cosas que nunca han dicho a nadie, pero personas de su alrededor o que
las han observado en algún momento conocen ese secreto o suponen que existe ese
secreto que quieren guardar.
Bibliografía
Libros
utilizados:
Mayoral, Marina: Deseos, Madrid,
Alfaguara, 2011
Mayoral, Marina: Recóndita armonía, Madrid,
Alfaguara, 2000
Mayoral, Marina: ¿Quién mato a Inmaculada de Silva?, Madrid, Alfaguara, 2009
Páginas
webs consultadas:
http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/29397/Deseos
[1]En la
entrevista titulada “Periodista Digital entrevista a Marina Mayoral – abril
2011” Comienzan a hablar de Brétema diciendo que es un instrumento clave para
la novela. http://www.marinamayoral.es/videos.html
[2] http://www.alfaguara.com/es/autor/marina-mayoral
[3]
Publicado el 17 de junio del 2011, http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/29397/Deseos
[4] Mayoral,
Marina, Deseos, Alfaguara, 2011, p.130
[6] Ib., p. 123
[9]
MAYORAL, Marina: Recóndita armonía,
Madrid, Alfaguara, 2000, p. 257
Raquel López Martínez
Grado de Lengua y Literatura Hispánicas
Estudio sobre los personajes femeninos de Deseos
Índice
I.
Introducción
i.
Brétema,
una forma de ser
II.
Clasificación
general
i.
Excepciones
ii.
Características
de la clasificación
III.
Interrelaciones
IV.
Simbología
de nombres
V.
Personajes
femeninos secundarios
VI.
Conclusión
Introducción
El presente trabajo pretende ser un
estudio sobre los personajes femeninos que aparecen en la obra de Deseos de Marina Mayoral. Para su
elaboración se ha optado por una serie de divisiones y subdivisiones para una
mayor comprensión. A modo de ilustración podríamos señalar la primera de estas
divisiones, la de las mujeres que han salido del pueblo de Brétema y las que
permanecen en él. Dentro de ellas es lógico poder ver contraposiciones y
semejanzas.
Se ha cogido el tema de Brétema como eje
central ya que proporciona una manera de ver y de ser, que nos ayuda en gran
medida a relacionar los dos grandes grupos. Como veremos seguidamente los
personajes que desean salir de Brétema, Blanquita, por ejemplo, presentan una
visión más liberal de la vida, con sus aventuras amorosas, sus estudios en
Pasteur… En cambio, Consuelo, por decir uno de los personajes que se relaciona
con la permanencia en Brétema, nos muestra una manera más conservadora y
servicial de la vida. Es fácil reconocer estas muestras de servitud en su
relación con Juanma y en su oficio de doctora.
Clasificación general
Como
hemos dicho anteriormente el tema central de nuestro trabajo será el pueblo de
Brétema y la relación que, a través de este, se da entre nuestros personajes.
Introducido el tema debemos
pasar a la clasificación central:
- Gente
que ha salido de Brétema: Constanza,
Blanquita, Helena y Blanca.
- Gente
de Brétema: Consuelo, Amalia, Etelvina, Georgina, Ana Luz, Benilde e Inés.
Es
necesario llegado a este punto desmembrar cada personaje con el fin de
esclarecer semejanzas y contraposiciones.
Dentro de la gente que ha salido de Brétema
nos hemos visto en la necesidad de hacer una subdivisión pertinente: personajes
que “quieren quedarse” y personajes que “quieren marcharse”.
De las cuatro personas que encabezan este
grupo tenemos que señalar dos en cada subgrupo. Constanza y Blanca en el
subgrupo de los personajes que “quieren quedarse” en Brétema y, Helena y
Blanca, en los personajes que “quieren marcharse”. Las dos de cada subgrupo
contienen elementos semejantes que hacen una mayor relación entre ambas.
Constanza y Blanca se representan por el
deseo de quedarse en el pueblo por la tranquilidad que les transmite, además de
por sus relaciones amorosas fijas. La clara muestra de esta afirmación, en el
caso de Blanca, lo encontramos en la página 46: “Blanca era y es Blanca
Loureiro, la farmacéutica que renunció a una brillante carrera para venir a
encerrarse en esta pequeña ciudad”.
Helena y Blanquita se representan por la
aventura, por la libertad femenina y por el ansia de salir del “lugar que las
ahoga”, por eso Blanquita, aun el deseo de Amalia, su madre, de parecerse a
Blanca, acabará pareciéndose más a Helena: “Helena de Osorio y Jiménez de
Sandoval, hija del marqués de Resende, venía cada año de Estados Unidos” y “era
la única que daba por hecho que (Blanquita) saldría de Brétema”.
Es necesario recordar los apuntes sobre
Blanquita y Helena que hacen referencia a las ciudades de EEUU y París. Estas
dos ciudades representan la idea de libertad y por tanto, creemos que no es
baladí su selección.
La distinción clara se da entre los
anteriores y la gente de Brétema. A diferencia de las mujeres que han probado
suerte en el extranjero, estas, presentan una manera distinta de ver la vida.
Consuelo por ejemplo nos muestra su
servidumbre por y para el pueblo, por tanto, otra manera de proyectar la vida.
Amalia, como vemos, vive para su marido y su
hija, lo vemos claro en la imagen del desayuno que le realiza con tanto esmero
y dedicación como en la página 78: “El aceite que a Dictino le gusta y el
tomate rallado lo dejas siempre para el último momento, igual que el pan
tostado, para que Dictino no encuentre fresco y crujiente”.
Etelvina podemos arraigarla en el pueblo dado
que aparece como la recolectora de todas las biografías de los personajes de
Brétema y consigo la historia de sus gentes. Se puede relacionar tanto con
Consuelo como con Amalia por su dedicación y su estabilidad en Brétema, aunque
no de una manera tan servicial. Su fin último será, como ya hemos dicho,
escribir La historia de la Braña. Seguido
a este personaje encontramos parte de su familia, sus tías: Ana Luz, Benilde y
Georgina. Son las cotillas del pueblo y representan también ese estereotipo
clásico de todos los pueblos y con ello su implicación en él.
Inés también podemos verla reconocida en
Brétema gracias a Edelmiro, su amor. A diferencia de Helena o Blanquita, Inés
deseará construirse una casa, tener hijos y permanecer allí para siempre.
Podemos ver las ideas totalmente opuestas.
Después de esta clasificación deberíamos
señalar alguna excepción que se da en ambos grupos, una de ellas es la de
Constanza y la otra es la de Inés. Podríamos decir que Constanza en algún
momento de la novela se ve influenciada por la mentalidad perteneciente al
grupo de las que reside en Brétema.
Una mentalidad familiar, tradicional y más
conservadora que podemos decir que las otras mujeres del grupo (“las que han
salido de Brétema”) no tienen. El otro caso alarmante es Inés, del grupo
“autóctono” de Brétema. Al igual que Constanza, Inés tiene peculiaridades que
se asemejan bastante con la de Blanquita o Helena. Lógicamente el tema del sexo
y de las aventuras sexuales son las que las unen: “Blanquita no puede entender
que te vuelva loca (Inés) acostarte con
Miro en el camión”. “El camión me pone, me da morbo, me siento como una chica
de roadmovie”.
Interrelaciones
personales
En
esta novela podemos ver una serie de interrelaciones entre los personajes
femeninos ya que para bien o para mal se van influyendo unos a otros.
Haciendo un estudio sobre este asunto vemos
que el personaje femenino más influenciado de la novela es Blanquita, pues en
ella se reflejan muchos aspectos diferentes de distintas personas como vemos a
continuación.
Un caso de interrelaciones es el de
Amalia>Blanca>Blanquita>Helena. Amalia como vemos a lo largo de toda
la novela siente un amor incondicional por su amiga Blanca Loureiro y la
admiraba tanto que quería que su única hija fuera idéntica a ella “Serías
farmacéutica en Brétema como lo había sido Blanca. Tu madre la adoraba y te
condenó para siempre a ser Blanquita.” (pág. 46, líneas 2-4).
Pero Blanquita a la que de verdad quería
parecerse era a Helena “Tú siempre te sentiste más cercana a Helena que a
Blanca, entendías su necesidad de abrirse a nuevas experiencias.” (pág. 46,
líneas 15-17), en esta cita vemos la clara intención que tenía Blanquita de
huir de Brétema para poder conocer nuevos lugares y no quedarse allí estancada,
pueblo del que no tiene buen concepto ya que en varias ocasiones nos dice el
agobio que siente allí.
Se desesperó con la muerte de Helena porque
con ella ve diluirse su posibilidad de abandonar algún día Brétema: “Cuando
Helena murió lloraste por ella, pero también por ti misma, porque con Helena
desaparecía tu posibilidad de irte a Estados Unidos, aunque sólo fuese en
vacaciones.” (pág. 47, líneas 9-12).
Blanquita ve en Brétema como una cárcel en la
que no tiene una personalidad única sino que es la sucesora de Blanca la
farmacéutica.
Más tarde a Blanquita se le presentó la
oportunidad de salir de Brétema gracias a una beca para trabajar en el
Instituto Pasteur de París, lugar en el que le quedó una puerta abierta para
cuando quisiera “—Si alguna vez quiere trabajar en el Pasteur, mientras yo esté
aquí, usted tendrá siempre un puesto.” (pág. 45, líneas 22-23)
Resulta llamativo que los lugares a los que
“huyen” las mujeres de la novela que abandonan Brétema son Estados Unidos
(Helena) y París (Blanquita), pues ambos lugares son conocidos por sus derechos
de libertades y oportunidades, todo lo opuesto a lo que concierne Brétema
(véase pág.1 del estudio).
Blanquita no es como las mujeres de Brétema,
como hemos visto en la clasificación anterior (véase…), pues su único destino
no es casarse con su novio el notario “…habla de casarse como de un proyecto de
trabajo, peor, con menos entusiasmo, le apetece más irse a trabajar al Pasteur
de París que casarse y vivir con Javier, a veces incluso dice, “si nos
casamos”, como algo que no es seguro.” (pág. 167, líneas 2-6).
Del que realmente se supone, según su amiga
Inés, que está enamorada es de Héctor Monterroso, con el que mantiene una
relación secreta, “Blanquita se pone nerviosa cuando habla de él, nerviosa o
excitada, le cambia la expresión…” (pág. 172, 25-27).
Otra interrelación que podemos ver es
Constanza>Blanquita, ya que por envidia con su relación con Héctor
Monterroso parece actuar como lo haría ella, seduciéndolo, a pesar de tratarse
de una “estrecha” de pueblo: “—Pues yo sí tengo compromiso. Un novio con el que
es posible que me case o que no, pero en cualquier caso, no quiero que nadie se
entere de lo que hago contigo.” (pág. 121, líneas 34-36)
También se puede asociar la forma directa con
la que sedujo a Héctor Monterroso “— ¿Tomamos la última en mi apartamento?”
(pág. 120, línea 36), con la que su madre, Amalia, sedujo o, como dicen en el
libro exageradamente, “violó” a Dictino.
Por otro lado podemos decir que hay
influencia de Constanza en Amalia y Blanquita (madre e hija) ya que ambas
acaban pareciéndose cada vez más a ella, Blanquita como ya hemos visto antes y
Amalia cambia su forma de ser para así poder de disfrutar de los placeres de la
vida “Se alisa con la mano el camisón de raso, rojo, de tirantes finos. Si te
pasa algo y tienen que llevarte a urgencias qué pasara en el hospital,
demasiado escotado para tu edad. ¿Cómo serán los camisones de Constanza?” (pág.
60, líneas 1-5).
Otro personaje en el que podemos ver una
cierta influencia es Consuelo, que sentía debilidad por las Beautiful en su
juventud “…lo que tú admirabas de un modo casi irracional: eran guapas, tenían
estilo, cualquier cosa que se ponían les quedaba bien, y marcaban la moda.”
(pág. 29, líneas 23-25), hecho que le llevó a la situación de depresión actual
en la que se encuentra, pues creyéndose una de ellas se enamoró de Juanma “No
podías dejar de pensar en él ni de quererlo” (pág. 32, línea 22). Sus ansias de
poseerle llegaron a tal extremo que en cierta manera enloqueció deseándole
cualquier tipo de accidente que le pudiera dar la posibilidad de optar a él “Un
accidente que le impidiese seguir cometiendo imprudencias, que lo hiciese más
sensato y prudente y lo llevase a aceptar el amor y los cuidados de alguien que
lo quería de verdad, que estaba dispuesta a entregarle su vida entera;” (pág.
33, líneas 20-24), accidente que se cumplió convirtiendo ese cuento de hadas en
un infierno.
Además Consuelo aparece reflejada en Antonia,
la madre de Miguel, pues ambas son mujeres maltratadas por sus maridos, con los
cuales se casaron estando muy enamoradas y ambos fallecen por causas extrañas,
“Pensaste que las dos son unas víctimas, víctimas de un marido maltratador.”
(pág. 252, líneas 20-22)
La última interrelación que citaremos será la
de Helena>Blanca en el asunto de Germán, ya que aunque Helena lo tuviera
todo, no tenía lo que más deseaba, que su amor fuera correspondido por lo que
ansiando que fuera suyo llega a mentirle sobre su amiga para que no
interfiriera entre ellos, ya que sabía los sentimientos que tenía Germán hacia
Blanca. Aunque al final se sinceró con su amiga.
“Me he
portado como una cabrona, Blanca. He jugado tan sucio que me da vergüenza
confesarlo. Le dije que te ibas con mi padre a América y él se puso tan blanco
que creí que se desmayaba…” (pág. 229, líneas 23-26). Por lo que vemos que los
celos que sentía por su amiga le influyeron para cambiar su forma de ser en ese
momento.
Los
nombres propios
Los
nombres propios, no en todos los casos, parecen estar ligados por su simbología
a la personalidad o vida de los personajes femeninos de la novela.
El nombre propio en esta novela es de vital
importancia ya que, ya sea en el caso de los personajes femeninos o en el de
los masculinos, es el encargado de dotar de título a cada capítulo que compone
el libro.
En el caso de Consuelo viene del latín
"consolatio", alivio, la consoladora. Es curioso que este nombre
pertenezca a ella concretamente, pues no deseaba otra cosa que poder consolar a
su amado cuando éste sufriera el tan imaginado y al fin realizado accidente,
aunque no esperaba el precio que iba a pagar por ello.
En el caso de Constanza significa constante,
perseverante y la verdad es que sí que lo es, por lo menos, en la familia de
los Monterroso, pues ha tenido relaciones con las tres generaciones de hombres.
El nombre de Inés se refiere a algo casto y
puro, encajando así en un personaje que no es precisamente ese prototipo, más
bien sería algo irónico, refiriéndome con esto a las relaciones esporádicas que
tenía con Miro en su camión “—El camión me pone, me da morbo, me siento como
una chica roadmovie.” (pág. 165, líneas 22-23).
Personajes
secundarios femeninos
En
la novela dos personajes como son Blanca y Helena no aparecen citados como
título de capítulo pero eso no quiere decir que no sean principales,
pues ellas son tan importantes como los que aparecen como titulares.
Hay pocos personajes secundarios femeninos en
la novela, porque los pocos que hay carecen por completo de importancia en
cuanto a la trama de la novela, además que no aparecen en repetidas ocasiones.
Según nuestro punto de vista, el único
personaje secundario que interviene de forma activa en la trama de la novela es
Antonia, la madre de Miguel, ya que se involucra en las declaraciones confusas
para cubrir a Beloso, el médico, que no se encontraba en su puesto de trabajo
en sus horas de guardia.
Conclusión
Respecto
a los personajes femeninos hemos visto una cierta visión de miedo en referencia
al hombre al que hay que ser sumisa y depender de él (sobre todo las que no han
salido de Brétema, véase clasificación principal, pág.1).
Estos indicios han sido sacados a raíz de
unas citas bibliográficas extraídas del mismo libro, como en esta de Constanza
que, en el cementerio, habla con su difunto marido, Pedro, de un modo peculiar:
“Esa fue mi primera y única decisión contigo, después tú tomaste las riendas,
porque estabas acostumbrado a mandar y no ibas a cambiar a los ochenta, pero no
es un reproche, Pedro. Me diste mucho más de lo que esperaba y de lo que
cualquier mujer en mis circunstancias hubiera esperado, y por eso no te mentí
nunca, ni vivo ni muerto…” (pág. 203, líneas 8-13).
Otro es el caso de la madre de Inés al
enterarse de que su hija está saliendo con un camionero (Edelmiro): “-¡Un
camionero! A ver si te pasa como doña Amalia, o peor. Al final Dictino se casó
con ella”. (pág.160, líneas 1-2). “Así que tú ándate con cuidado, que los
hombres, en cuanto tienen una oportunidad, salen por donde salen y las que
perdemos siempre somos las mujeres”. (pág.160, líneas 30-33).
Destaca las pocas descripciones físicas de
los personajes femeninos pudiéndose llegar a entender que la escritora sitúa en un segundo lugar lo físico de lo que
se cuenta y la manera de ser.
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