Análisis del
título: Deseos
El título es lo primero
que se conoce de un libro, de un disco o de una película y su función es atraer
al público. Centrándonos en la literatura, si no nos impacta desde un primer
momento, es probable que no queramos ni mirar el resumen de la historia, ya que
el título no es una síntesis, es un indicativo, y promete algo al lector. Con
él nuestra imaginación vuela y, por eso, a veces nos llevamos una decepción
porque la obra no ha cumplido las expectativas que nos habíamos hecho solamente
con el título. Para hacernos una idea de las dificultades que tienen los
autores a la hora de titular sus libros, pondremos como ejemplo la novela de
Margaret Mitchell, Lo que el viento se
llevó. Trabajó diez años en ella y pensaba titularlo con el nombre con que
iba a llamar originalmente a la heroína y que hoy conocemos como Scarlett
O’Hara, Pansy. Cuando faltaban menos
de seis meses para su edición, le puso Mañana
es otro día, pero lo descartó al saber que había dieciséis libros que
empezaban por la palabra “Mañana”. Finalmente, recurriendo a un párrafo del
propio libro, lo nombró con dicha frase basada en un poema romántico de Ernest
Dowson, Lo que el viento se llevó.
Por su lado, Marina
Mayoral cuenta cómo escuchó la siguiente frase en boca de una mujer en el
Aeropuerto de Barajas (Madrid) y nació el personaje de Constanza: «Tú eres lo
único que de verdad he deseado en la vida». A partir de esta construyó todos
los personajes que van apareciendo alrededor de Constanza, quien podría ser
considerada la protagonista, y que tienen como nexo de unión el desear algo
profundamente. Asimismo, admite que el título de su obra se parece mucho a Deseo de Elfriede Jelinek y añade que hay un libro
de poesía mexicana llamado del mismo modo. Se planteó cambiarle el nombre pero
no quiso «porque los deseos son el lazo de unión de los personajes». Estos
deseos son el motor que mueve a los personajes y, al mismo tiempo, tejen y
destejen la realidad como si los estuviera cosiendo Penélope. Son el hilo
conductor de toda la novela y son varios deseos: eróticos, de maternidad, de
gloria literaria, de libertad… Son deseos ocultos, prohibidos, complicados o
imposibles de realizar: algunos están insatisfechos; otros, aún por cumplir. En
opinión de nuestra autora, sin embargo, lo peor es no atreverse a enfrentarse a
ellos.
A continuación, veremos
uno a uno todos los deseos de los personajes de la novela excepto los de Georgina, Ana Luz y Benilde porque no se mencionan.
Dictino está casado con Amalia y es el padre de Blanquita.
Sin embargo, lo que siempre ha deseado es que llegara una mujer maravillosa y
se le echase en los brazos, aunque después se fuera. «Lo que yo deseo no es una
puta cara, alguien a quien pagarle para que se deje hacer. Lo que yo deseo es
un milagro, un sueño, y “los sueños, sueños son”». Esto se lo cuenta a
Constanza, a quien le acaba confesando que ya ha encontrado esa mujer y que es
«preciosa… y pelirroja». Diciéndole esto da a entender que esa mujer era ella.
Consuelo está casada con Juanma, con el hombre de sus sueños
y de quién estuvo enamorada desde la universidad. Él estaba con otra y ella
deseaba con todas sus fuerzas que le pasara algo malo para que ella lo
abandonara. De esta manera, ella podría estar con él y cuidarlo. Su relación no
acaba como ella esperaba, y piensa que hubiera sido mejor que se hubiera olvidado
de él y, así, encontrar a alguien que realmente la quisiera.
Blanquita es hija de Dictino y de Amalia. Desde que nació
tuvo marcados los pasos que tenía que seguir: al ponerle el mismo nombre que su
madrina, la farmacéutica del pueblo, su madre tuvo claro que su hija se tenía
que parecer a ella. No obstante, cuando conoció a Helena, la amiga de Blanca, es
capaz de ver que el pueblo la ahoga, y la asfixia aún más cuando «cinco años
después murió Blanca y cayó sobre ti la responsabilidad de ser su sucesora».
Amalia está casada con
Dictino y es la madre de Blanquita. Sin embargo, ella siempre había soñado con
una escuela en una aldea perdida en las montañas, y allí tener un hijo de «Moráis, el escultor. Te dejarías arrancar la piel
antes que confesarlo, Moráis era el hombre que aparecía en tus fantasías
eróticas desde que tuviste uso de razón.»
Miguel es homosexual y desde pequeño ha tenido una vida
complicada: su padre no lo aceptaba, es más, lo insultaba y lo pegaba. Su madre
intentaba defenderlo y recibía ella los golpes; hasta que un día se cansó y
supuestamente mató a su marido. Además, los fascistas del Club de los Machos lo golpearon y violaron. Por eso, su único deseo
es que encierren al grupo que le hizo aquello.
Etelvina de
Silva recopila las
memorias de Blanca y redacta la historia de La Braña. Quiere
ser una gran escritora y se compara con Emilia Pardo Bazán, quien se levantaba
siempre a las seis de la mañana para escribir, pero ella no consigue hacerlo.
El deseo que tiene ella es escribir para dejar huella de su paso por el mundo;
quiere que la recuerden cuando ya no esté y que, con ella, recuerden también a
los que han vivido con ella. En definitiva, busca la Inmortalidad en la
Literatura.
Héctor
Monterroso es hijo
de Hermes y nieto de don Pedro. Igual que su padre y su abuelo, tiene un
affaire con Constanza: su abuelo fue el esposo de ella pero su padre nunca la
quiso. Para Héctor, Constanza no es ningún pasatiempo, aunque ella se empeñe en
creer que es solo un capricho porque le dobla la edad. Él la quiere y pretende
casarse con ella, ya que ella es la mujer que él desea sobre todas las cosas.
Inés es amiga de Blanquita. Está enamorada de Edelmiro,
el camionero que encontró a la chica violada y a su hermana, y el portador del
vino de Oporto de doña Constanza. Lo que siente por él va más allá de lo
físico, aunque su amiga no lo quiera creer: se acalora cuando habla de él, le
gusta abrazarlo, sentir sus brazos rodeándola y pensar que les queda una vida
por delante. Se casarán y vivirán juntos en la casa que Edelmiro está
construyendo.
Constanza es hija de una madame
y esposa del marqués Monterroso, Pedro Monterroso, que la sacó de la calle
porque se enamoró de ella. Él le doblaba la edad pero le dio igual porque fue
el primero que lo miró con deseo y también con admiración. Ella lo quiso todo
lo que podía querer a un hombre que no fuera Hermes. El marqués lo sabía, ella
nunca le escondió nada, igual que sabía que el hijo que tuvo era de Hermes.
Hermes fue el hombre más importante de su vida y cuando va al cementerio a
verlo le recuerda: «Tú has sido lo que más he deseado en la
vida. Fíjate que no digo “el hombre que más he deseado”. Digo: lo que más, lo
único que de verdad he deseado. El dinero, el poder, el respeto, los otros
hombres…, nada ha sido comparable para mí al deseo de tenerte, de que me
quisieras, de compartir contigo la vida». Finalmente, decide continuar con su
vida aceptando ser la mujer de Héctor.
Para concluir,
comentaremos si los deseos de los personajes se han cumplido o no.
Además, se matizará si los cumplidos han sido lo que ellos esperaban en su
totalidad y el por qué no se han realizado los otros.
Dictino consigue
realizar su deseo: mantener una relación sexual con Constanza y, a partir de
ese día, es más activo, sexualmente hablando, con su mujer Amalia.
Consuelo deseaba con
todas sus fuerzas compartir la vida y ser feliz con Juanma. Después del
accidente, él no quería ninguna compasión y menos de aquellos amigos que se
alejaron. Así que dejó que Consuelo lo cuidara hasta que un día le empezó a
sentar mal todo lo que ella hacía o decía. Ella se fue cansando y alejando de
él, hasta tal punto que le dejó las pastillas en su mesita. De este modo,
podemos decir que el príncipe que ella tanto había deseado se había vuelto
rana.
Blanquita quería irse de
Brétama porque se ahogaba. Estaba cansada de tener que seguir los pasos de su
madrina Blanca; ella misma dice que se parece más a Helena en este sentido.
Después del rechazo de Héctor, aún tiene más ganas de huir. Como excusa para
marcharse del pueblo dice que ha conseguido un trabajo de investigación en
Pasteur (Francia).
Amalia, podría decirse
que tiene un deseo doble: tener un hijo con Moráis. Principalmente, cumple el
deseo de ser madre pero no con quién ella quería realmente. Acaba teniendo una
hija, Blanquita, con Dictino, de quien acaba enamorándose. Sin embargo, se
siente frustrada como madre porque no mantienen una relación madre-hija, sino
que la hija se entiende mucho mejor con el padre, y eso a ella le duele.
Miguel anhela que
encierren a los del Club de los Machos, aquellos que lo golpearon y violaron.
Ve su deseo muy cerca cuando la misma pandilla viola a la chica joven, y esta
está dispuesta a denunciarlos.
Etelvina de Silva aún no ha visto
realizado su deseo: ahora ha acabado dos libros y no se sabe si ha tenido o no
éxito; es más, nunca lo verá cumplido porque busca que la recuerden mediante su
literatura una vez haya fallecido.
Héctor Monterroso cumple su deseo
cuando en el último capítulo reúne las fuerzas necesarias para hacer la
petición de matrimonio a Constanza: le dice que si entra en aquella casa es
para salir a la mañana siguiente por la puerta principal de su mano.
Finalmente, ella acaba aceptando, aunque sin saber si lo quiero o no.
De Inés no sabemos si su deseo se cumple, ya que Edelmiro aún
no ha acabado de construir la casa en la que tienen que vivir. Por lo tanto,
hasta que la casa no esté acabada, no se sabrá si se casan o no.
Por último, el deseo de Constanza era Hermes, y Hermes ya está
muerto. Sin embargo, ella lo ve cumplido en cierta forma: puede ver en Héctor
lo que un día la enamoró de Hermes. Asimismo, podría decirse que entre el miedo
que tiene a quedarse sola y lo que le gusta Héctor, acaba aceptando su
petición.
Grado de Lengua
y Literatura Hispánicas
Zoe Pesquera
Mateu
Rabab M’hir El
Koubaa